Sánchez convoca elecciones anticipadas y pone la vivienda como bandera
El presidente español adelanta las elecciones y convierte la vivienda en su principal carta política.

Pedro Sánchez dio el salto el 5 de octubre, anunciando que el país irá a las urnas el 29 de noviembre, adelantando el calendario constitucional sin previo aviso. La medida se dio en medio de una fuerte presión de la oposición y una oleada de críticas por la gestión de la migración en Ceuta y los escándalos de corrupción que sacuden al PSOE.
La vivienda como arma política
El caso de Maricarmen Abascal, una anciana de 87 años desalojada de la casa donde vivió 71 años, encendió la polémica y sirvió de detonante para la nueva estrategia de Sánchez. El presidente desempolvó un proyecto de decreto de emergencia en materia de vivienda que, de aprobarse, prohibiría los desahucios a personas vulnerables hasta 2030, prorrogaría los contratos de alquiler vigentes y bloquearía la compra de inmuebles por los llamados “fondos buitre”. La iniciativa, inspirada en políticas de izquierda de Berlín a Nueva York, pretende convertir la crisis habitacional en una cruzada contra las élites económicas.
El rechazo parlamentario y la pérdida de la mayoría
El 2 de octubre el Congreso votó el decreto y lo rechazó por un estrecho margen, con Junts y otros partidos de derecha sumándose al voto contra. Ese golpe dejó al gobierno sin la inestable mayoría que había conseguido entre la izquierda y los nacionalistas catalanes, obligando a Sánchez a buscar otra salida: la convocatoria de elecciones anticipadas. En su discurso, el mandatario culpó a las “élites económicas y sociales muy poderosas” de obstaculizar su laburo y defendió su negativa a destinar el 5 % del PIB a defensa, como exigía Donald Trump.
El escenario electoral
Las últimas encuestas sitúan al Partido Popular con un 33 % de apoyo, al PSOE con un 26 % y a Vox con un 18 %. La izquierda populista, que obtuvo el 12 % en 2023, está fragmentada y sin un líder claro. Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP, celebró el anuncio con un “¡Por fin!” y prometió una campaña centrada en la lucha contra la corrupción, la crisis de la vivienda y la inmigración masiva. Vox, por su parte, pretende capitalizar la percepción de que la política de Sánchez ha agravado la escasez de viviendas, con solo 80.000 nuevas unidades al año frente a los 700.000 hogares que se añaden al padrón.
Riesgos y oportunidades para la izquierda europea
Sánchez es hoy el último referente de la izquierda en la Unión Europea que aún ocupa la Casa del Gobierno. Su posible derrota abriría paso a una derecha más consolidada y a Vox como actor clave en cualquier futuro acuerdo. La campaña se perfila como una contienda entre la defensa de la vivienda asequible y las prestaciones sociales contra los privilegios de las élites de derecha, y el resultado determinará si la socialdemocracia española logra mantenerse como baluarte progresista en Europa.
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