Séptimo apagón del año deja a más de 9 millones de cubanos sin energía
El séptimo corte eléctrico del año deja a millones de cubanos sin energía y evidencia la crisis estructural del sistema.

Este viernes la isla de Cuba sufrió otro apagón nacional que dejó sin luz a más de nueve millones de habitantes, según informó el Ministerio de Energía y Minas. La desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional se registró a primeras horas de la madrugada y desencadenó una cadena de problemas en la vida cotidiana de la población.
El colapso del Sistema Eléctrico Nacional
El comunicado oficial publicado en las redes del ministerio describió una caída abrupta que obligó a la Unión Eléctrica a activar los protocolos de recuperación. Los técnicos ya están investigando las causas del colapso, pero la magnitud del corte sugiere fallas estructurales que se acumulan desde hace meses.
Problemas estructurales y sanciones internacionales
Este es el séptimo apagón registrado en 2026. Los informes apuntan al deterioro de las plantas termoeléctricas y a la escasez de combustible, agravados por las restricciones impuestas por Estados Unidos a la compra de hidrocarburos. El bloqueo petrolero dificulta la llegada de diésel importado, insumo esencial para los generadores de respaldo que mantienen la red en funcionamiento.
Impacto en la cotidianidad de los cubanos
En La Habana, los cortes superaron las 30 horas en los últimos días; en otras provincias la población estuvo sin energía durante más de 60 horas consecutivas. La falta de luz paralizó el suministro de agua, dejó sin servicio a la red telefónica y complicó la actividad de hospitales y escuelas, obligando a la población a buscar alternativas improvisadas como generadores a batería y velas.
Debate político y responsabilidades
El gobierno cubano responsabiliza a las medidas punitivas de Washington por el deterioro de la red eléctrica, mientras que la administración estadounidense culpa al régimen y a su gestión económica por la crisis energética. El intercambio de acusaciones no ha facilitado una solución inmediata, y la población sigue pagando el precio de la disputa.
Una crisis que se remonta a décadas
Los apagones rotativos no son novedad en la isla; la infraestructura eléctrica lleva años envejecida y depende en gran medida de importaciones de combustible. Expertos advierten que, sin una inversión sustancial y la flexibilización del embargo, la situación podría empeorar, generando más cortes y profundizando la vulnerabilidad social.
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