Irán endurece la represión del hiyab en el quinto aniversario de Mahsa Amini
El nuevo decreto iraní refuerza multas, clausuras y vigilancia para imponer el hiyab tras la muerte de Mahsa Amini.

Nuevo decreto refuerza la obligatoriedad del velo
El gobierno iraní aprobó este lunes un decreto que vuelve a imponer con mayor dureza el uso del hiyab. La norma obliga a comercios, cafés y restaurantes a vigilar que las clientas lleven el velo “correctamente” o enfrenten multas que superan los cientos de millones de riales y, en casos extremos, el cierre del establecimiento. Las autoridades justifican la medida como una defensa de la “moral pública”, pero la práctica se traduce en una presión diaria que ahoga a las mujeres que intentan expresar su identidad sin temor a sanciones.
Vigilancia intensiva en las universidades
En los campus académicos se ha activado una red de grupos de mujeres ultra religiosas encargadas de denunciar a las estudiantes que no respeten el código de vestimenta. Las consecuencias van desde procesos disciplinarios internos hasta la expulsión definitiva. La estrategia busca crear un clima de autocensura que impida cualquier forma de disidencia dentro del entorno universitario, reforzando el control del Estado sobre la juventud.
Incremento de ejecuciones y represión
Los datos oficiales indican que en 2025 se ejecutaron 1.639 personas, un 68 % más que el año anterior. Desde inicios de 2026, los números oficiales se vuelven imprecisos, pero ONG internacionales reportan cientos de ejecuciones sumarias en los últimos meses, con 89 personas ejecutadas solo en agosto. La escalada coincide con la intensificación del conflicto bélico en la región, que el régimen aprovecha para depurar a opositores, recordando la masacre de 1988 cuando más de 30.000 presos políticos fueron fusilados.
Los tres pilares del nuevo poder
El aparato de control se sostiene sobre tres vértices: Mojtaba Khamenei, hijo del supremo ayatolá; los Pasdaran, la Guardia Revolucionaria Islámica; y el Jebhe-ye Paydari, partido ultrareligioso que se autodenomina “super revolucionario”. Mojtaba, con antecedentes en la milicia Basij, impulsa una línea política más rígida que la de su padre. Los Pasdaran, bajo el mando del general Ahmad Vahidi y el estratega Mohsen Rezaee, actúan como una junta militar sin contrapesos políticos y controlan recursos económicos clave como el estrecho de Ormuz. Por su parte, el Jebhe-ye Paydari alimenta una visión apocalíptica que vincula la guerra con la llegada del imán Mahdi, reforzando la hostilidad hacia Occidente.
Impacto en la población y la comunidad internacional
La combinación de estos factores ha dejado a la población iraní sin esperanza real de cambio. Las promesas de ayuda internacional, como el mensaje de Donald Trump en enero de 2026, resultaron en una guerra que, lejos de debilitar al régimen, lo ha vuelto más violento y tiránico. Mientras la comunidad internacional debate sanciones y diálogos, las calles de Teherán siguen marcadas por el silencio impuesto y la constante amenaza de represalias.
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