Testimonios que aún estremecen a Córdoba: sobrevivientes del 11‑S recuerdan su huida
Los testimonios de los que escaparon del 11‑S siguen resonando en Córdoba, recordando la fuerza humana ante la tragedia.

Testimonios que aún estremecen a Córdoba: sobrevivientes del 11‑S recuerdan su huida
Veinticinco años después del 11 de septiembre de 2001, los relatos de los que escaparon con vida de las Torres Gemelas siguen resonando en las aulas cordobesas y en los cafés de la ciudad. Desde el piso 84 de la Torre Sur hasta el restaurante Windows of the World en la Torre Norte, cada historia muestra cómo decisiones tomadas en segundos marcaron la diferencia entre la vida y la muerte.
Clark y Praimnath: la elección que los llevó a bajar
Brian Clark, canadiense y vicepresidente de Euro Brokers, llegó a su oficina del piso 84 a las 7:15 a.m. mientras Stanley Praimnath, guyanés del Fuji Bank, ya trabajaba en el piso 81. A las 8:46 a.m. el vuelo 11 impactó la Torre Norte y, minutos después, el vuelo 175 se estrelló contra la Torre Sur, atravesando los niveles 77 al 85. Clark, encargado de emergencias, tomó una linterna de seguridad y guió a su equipo al corredor central. Cuando el edificio tembló, decidió bajar en vez de subir y convenció a Praimnath de seguirlo.
Los dos descendieron 1 620 escalones entre fuego, polvo y paredes colapsadas. En medio del caos, Praimnath se refugió bajo su escritorio rezando mientras el techo se derrumbaba. Clark escuchó un grito de auxilio, mantuvo la linterna encendida y abrió paso a través de una pared de yeso. Al tocar el suelo, se abrazaron y prometieron ser “hermanos de sangre”. La policía les indicó correr y, minutos después, la Torre Sur se vino abajo, cubriendo bajo Manhattan una nube de polvo.
Desde entonces, Clark y Praimnath han recorrido más de 100 escuelas y medios en Argentina y el mundo, manteniendo viva la memoria del atentado y recordando la importancia de la solidaridad en momentos críticos.
Bill Dacunto: del piso 88 al nuevo World Trade Center
Bill Dacunto trabajaba en el piso 88 de la Torre Norte cuando, a las 8:05 a.m., el avión impactó. El techo del restaurante del lobby se desplomó y el ruido se pareció a una explosión. Dacunto logró llegar al lobby, donde una mujer envuelta en llamas cruzó su camino. Un policía le ordenó no volver a entrar y él obedeció, quedándose fuera mientras el segundo avión golpeaba la Torre Sur.
El edificio se inclinó y el impacto se sintió como un vacío que lo succionó. Tras una hora y veinte minutos de descenso, llegó a la planta baja y vio los restos de los dos rascacielos. En los años posteriores dedicó su carrera a la reconstrucción del World Trade Center y hoy ocupa una oficina en el 7 World Trade Center, donde afirma que “intentaron derribarnos y fracasaron”.
Michael Lomonaco y la fundación Windows of Hope
El chef ejecutivo Michael Lomonaco dirigía el restaurante Windows of the World, ubicado en los pisos 106 y 107 de la Torre Norte. Cuando el avión impactó, él se encontraba en la planta baja del edificio. Al sentir la sacudida, pensó que era un subte, pero pronto comprendió la magnitud del desastre.
Lomonaco logró evacuar y, al mirar hacia arriba, vio a sus compañeros agitando un mantel blanco pidiendo socorro. Tras el atentado fundó la organización benéfica Windows of Hope, que recaudó más de 22 millones de dólares para cubrir gastos médicos y escolares de los hijos de los empleados fallecidos.
John Sujo: fe y acción entre los escombros
John Sujo llegó a su oficina del piso 81 de la Torre Norte a las 8:05 a.m. con su esposa Mary trabajando en la Torre Sur. El avión atravesó su edificio entre los pisos 93 y 99, y el techo se desplomó sobre él. Mientras descendía, rezó y pidió a Dios que acompañara a los que estaban a su lado.
Al llegar al nivel bajo, el edificio empezó a temblar y una luz roja de una ambulancia le indicó una salida entre el humo. John y un compañero del FBI rezaron juntos hasta que la luz les mostró la vía de escape. Después del colapso, fundó la organización YouCanFreeUs, que brinda refugio y educación a casi 1 000 niños y a mujeres vulnerables en la India.
Mikaila Cruz: la joven que escapó del segundo impacto
Mikaila Cruz trabajaba en el piso 95 de la Torre Sur y, tras el primer impacto en la Torre Norte, bajó en ascensor hasta el piso 78. Cuando el segundo avión golpeó la Torre Sur, ella logró salir justo a tiempo, cruzando la calle South Street Seaport y caminando 35 cuadras hasta la 35 calle.
Un taxista la llevó sin cobrarle; ella le pidió que la llevara a la casa de su madre. En el trayecto, el conductor la tranquilizó con una sonrisa y le dijo que creyera en su padre. Mikaila llegó a casa sin saber que había sobrevivido al atentado más mortífero de la historia, que dejó 2 977 víctimas y más de 25 mil heridos.
Los testimonios de estos sobrevivientes siguen siendo una advertencia y una lección de humanidad para Córdoba, recordándonos que la resiliencia y la solidaridad pueden nacer incluso en los momentos más oscuros.
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