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Carney impulsa una alianza estratégica entre Canadá y la UE frente a la presión de EE.UU.

El primer ministro canadiense busca diversificar sus exportaciones y estrechar lazos con Europa mientras la relación con Washington se complica.

Carney impulsa una alianza estratégica entre Canadá y la UE frente a la presión de EE.UU.

Carney habla ante el Parlamento Europeo

El miércoles pasado el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, llegó a Estrasburgo para asistir al discurso de Estado de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ante el Parlamento Europeo. Fue la primera vez que un jefe de gobierno extranjero fue invitado a esa exposición, una señal clara de que Ottawa quiere reforzar sus lazos con Bruselas mientras la relación con Washington se vuelve cada vez más tensa.

En su intervención del jueves, el mandatario canadiense presentó lo que llamó una «alianza única» entre Canadá y Europa, subrayando la necesidad de diversificar los destinos de exportación y reducir la dependencia de la economía estadounidense. Según declaró a Reuters, Canadá se propone duplicar el comercio con países fuera de EE.UU. en la próxima década.

Objetivos de la cumbre Canadá‑UE en Montreal

Los detalles de la futura relación se afinarán en la cumbre Canadá‑UE que se celebrará a finales de octubre en Montreal. La ministra de Asuntos Exteriores, Anita Anand, resaltó que la cooperación se ha estrechado especialmente en el último año y medio, y que la UE representa una jurisdicción con valores y intereses económicos compartidos.

En medio de la guerra comercial iniciada por Donald Trump, Ottawa busca ampliar su mercado en Europa, aunque el acuerdo comercial vigente –CETA– aún no está ratificado por diez de los veintisiete estados miembros. La idea de que Canadá se convierta en «miembro asociado» de la UE, mencionada en un informe del Wall Street Journal, generó debate: varios diplomáticos europeos recordaron que la distancia geográfica y los marcos legales hacen inviable cualquier adhesión formal.

Obstáculos en telecomunicaciones y lácteos

El profesor Mark Manger, de la Universidad de Toronto, señaló la frustración europea ante la negativa canadiense a abrir dos sectores protegidos: las telecomunicaciones y los productos lácteos. «Ambos mercados están cerrados; tendríamos que presentar una oferta que la UE quiera», explicó Manger, poniendo en evidencia que, pese al entusiasmo, persisten barreras comerciales que dificultan la profundización de la relación.

Cooperación en defensa y seguridad digital

En defensa, Canadá se sumó en diciembre a una iniciativa europea para incrementar el gasto militar, convirtiéndose en el primer país no europeo en participar en la estrategia continental de adquisición de material bélico. Anand Sundar, asesor del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, indicó que la defensa es el campo donde la dependencia de EE.UU. es más profunda y donde resulta más fácil ganar apoyo público conjunto.

El embajador canadiense ante la UE, Jonathan Wilkinson, confirmó que los contactos con funcionarios europeos son estrechos y que existe un respaldo tácito para una relación más cercana, sobre todo en áreas como inteligencia artificial y servicios digitales, que pueden fortalecer la soberanía de Ottawa.

Mientras tanto, diplomáticos europeos advirtieron que los ataques verbales de Trump contra Canadá generan preocupación en Bruselas, aunque la mayoría prefiere no respaldar públicamente una postura más agresiva de Carney por temor a una escalada que también afecte a Europa.

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