Pasos, ritmo y salud: la ciencia demuestra que la velocidad importa
La velocidad de la caminata puede ser tan importante como la cantidad de pasos para reducir riesgos de enfermedad cardiovascular.

Pasos, ritmo y salud: la ciencia demuestra que la velocidad importa
El 21 de agosto, un equipo de investigadores de la Universidad de Monash y la Universidad de Sidney publicó un estudio que desafía la regla de oro de los 10.000 pasos. El hallazgo llega justo cuando la movida del fitness en redes sociales sigue impulsando a la gente a contar cada paso.
El mito de los 10.000 pasos
La cifra, originada en un podómetro japonés llamado Manpo‑kei, se convirtió en la regla de oro sin respaldo científico. Se popularizó por campañas de salud y apps de fitness que la presentaban como la meta obligatoria para una vida sana.
Qué analizó el estudio
El equipo tomó datos de 103.684 participantes del Biobanco del Reino Unido entre 2013 y 2015. Cada sujeto llevaba un acelerómetro que registró tanto el número total de pasos como la intensidad del movimiento, y luego se siguió su salud hasta 2022 para detectar mortalidad y enfermedades cardiovasculares.
Ritmo frente a número
Los resultados revelaron que la zona de mayor protección se sitúa entre 7.500 y 10.000 pasos al día, sin importar el ritmo. Cuando el conteo bajaba a menos de 5.000 pasos, los que caminaban a paso más rápido mostraron beneficios similares a los de los caminantes más prolijos. En la práctica, treinta minutos de paseo a ritmo ligero bastan para reducir riesgos.
Impacto cardiovascular
Durante un promedio de ocho años de seguimiento, 1.697 participantes fallecieron por cualquier causa y 502 por problemas cardiovasculares. Las combinaciones de menos pasos a mayor velocidad y más pasos a paso lento se asociaron a una menor tasa de mortalidad general y específica del corazón.
Aplicación práctica
Los autores advierten que la correlación no implica causalidad absoluta; factores como la alimentación o el estrés también podrían influir. No obstante, la recomendación práctica es clara: si el tiempo apremia, basta con una media hora de caminata a paso enérgico. Ajustar el ritmo y mantener una rutina sostenible resulta más efectivo que obsesionarse con una cifra inalcanzable.
Limitaciones y recomendaciones
Si bien el estudio es observacional, su muestra y duración le dan peso. Se sugiere seguir investigando la relación entre intensidad y salud, y que las autoridades de salud actualicen sus guías para incluir el ritmo como factor clave.
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