Francia se alista para otra jornada de protestas estudiantiles a nivel nacional
Estudiantes franceses vuelven a las calles exigiendo más recursos, seguridad y una educación digna.

Este martes, Francia vivirá una nueva jornada de movilizaciones impulsada por sindicatos y el movimiento de izquierda radical La Francia Insumisa. La convocatoria, anunciada después de las concentraciones del jueves pasado que reunieron a más de 260.000 personas y dejaron alrededor de 500 detenidos, incluye una marcha central en París a las 12:00 (hora local) y actos simultáneos en Burdeos, Lyon, Marsella, Rennes y Tours.
El reclamo que no descansa
Desde finales de septiembre los estudiantes llevan la pelota en el aire, denunciando un sistema educativo que consideran colapsado: falta de docentes, edificios en ruinas y horarios que no dejan espacio para el estudio ni el descanso. La movida se alimenta también de la forma en que las fuerzas de seguridad han intervenido, señalando casos de uso desproporcionado de la fuerza que dejaron heridos a docentes, trabajadores escolares y a propios manifestantes.
Violencia que se agrava
El Ministerio de Educación informó que el lunes sólo 130 de los 3.700 liceos estaban cerrados, una cifra que muestra una tendencia a la baja en los cierres. Sin embargo, el mismo organismo advirtió que “aunque el número de cierres de escuelas está disminuyendo, la violencia se intensifica”. Ocho docentes resultaron heridos en incidentes vinculados a la protesta, principalmente en la zona de París, Burdeos y Lyon. En Marsella, un director y un profesor fueron alcanzados por disparos de un rifle de caza; la policía detuvo a un adolescente de 14 años cerca del lugar.
Otros episodios incluyen a dos trabajadores escolares heridos por fuegos artificiales en Reims y a un agente policial lesionado frente a una escuela en Marsella. Entre los manifestantes se registraron lesiones graves: un estudiante perdió una mano por una granada aturdidora, otro perdió varios dientes por un cartucho de gas lacrimógeno y un tercer manifestante quedó sin un ojo. Organizaciones de derechos humanos y colectivos estudiantiles acusan a la Policía de actuar con una brutalidad desmedida.
Respuesta del Gobierno y la oposición
El presidente Emmanuel Macron pidió moderación, recordando que las demandas requieren tiempo, diálogo y respeto. En un intento de aliviar la escasez de personal, el Ejecutivo desplegó 3.000 profesores sustitutos para cubrir las ausencias en los 114 liceos más afectados. El sindicato nacional de estudiantes calificó la medida de “migajas” y reclamó un aumento de 10.000 millones de euros en recursos para los liceos.
Una agenda ampliada
Las protestas de este martes son preludio de una nueva jornada prevista para el sábado, que combinará la defensa de la educación con la denuncia del aumento del costo de vida. Naila, estudiante de 17 años de Rennes, manifestó su intención de participar en ambas convocatorias, subrayando la intersección entre la crisis educativa y la presión inflacionaria.
Padres y estudiantes que no forman parte del movimiento expresan su preocupación por la pérdida de clases. Una madre que usa el seudónimo Gladys describió los bloqueos como “antidemocráticos”, mientras que Clara Juillet, estudiante universitaria de Tours, calificó de “vergonzoso” que se impida el acceso a la educación a quienes sí quieren asistir.
Impacto social y perspectivas
Hasta la fecha, el Ministerio de Justicia registró más de 6.800 personas – mayormente menores – que pasaron por dependencias policiales durante la ola de protestas. La Policía abrió 24 investigaciones internas por denuncias de brutalidad contra manifestantes. El clima de tensión se mantiene, y los jóvenes, liderados por voces como Leo, de 19 años, estudiante de diseño gráfico, aseguran que no cesarán hasta que el Gobierno atienda sus demandas de cobertura docente, reparación de infraestructura y revisión de horarios.
El escenario francés recuerda a las movilizaciones estudiantiles de 2019, cuando cientos de miles de jóvenes salieron a la calle exigiendo la gratuidad de la educación superior. Esa experiencia dejó lecciones sobre la capacidad de presión colectiva y la necesidad de un diálogo serio, lecciones que ahora vuelven a estar sobre la mesa mientras la sociedad francesa observa una movida que combina la defensa del laburo docente con la lucha contra la inflación que aprieta a los bolsillos de las familias.
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