Café y microbioma: cómo la bebida más popular altera la flora intestinal
Un estudio revela que el café, incluso sin cafeína, potencia bacterias poco comunes en nuestro intestino

Café y microbioma: cómo la bebida más popular altera la flora intestinal
Un estudio internacional publicado este año, liderado por el epidemiólogo genético Tim Spector, encontró una relación directa entre tomar café de forma habitual y una microbiota intestinal más diversa. La investigación analizó datos de más de 22.000 participantes de EE. UU. y Reino Unido, y los cruzó con información pública de 54.000 personas más. El hallazgo abre una nueva mirada sobre cómo una taza diaria puede influir en el ecosistema interno.
Lawsonibacter asaccharolyticus, la bacteria que se dispara con el café
Los investigadores detectaron que la especie Lawsonibacter asaccharolyticus estaba entre 4,5 y 8 veces más presente en los intestinos de los bebedores habituales de café. Ese aumento sugiere que la bebida favorece el crecimiento de bacterias poco comunes, ampliando la variedad del conjunto microbiano. En términos simples, el café parece ser un “fertilizante” para ciertos microorganismos que rara vez aparecen en la flora típica.
¿Importa la cafeína? El caso del café descafeinado
En pruebas de laboratorio, la misma bacteria creció con mayor rapidez cuando se expuso a café descafeinado. El resultado indica que no es la cafeína la que impulsa el efecto, sino los polifenoles, el ácido quínico y la trigonelina presentes en la infusión. Aún no se sabe si ese cambio beneficia la salud, pero la pista abre la puerta a investigaciones que separen el papel de cada compuesto.
Fibra en la taza: mito y realidad
Un estudio de 2007 mostró que 100 ml de café soluble contienen entre 0,47 y 0,75 g de fibra soluble, lo que equivale a aproximadamente 1,5 g por taza. Sin embargo, el propio investigador español que lideró esa medición advierte que esa fibra no actúa como la fibra de frutas o verduras. Por eso, no se pueden trasladar directamente los beneficios clásicos de la fibra dietética al café.
Repercusiones más allá del microbioma: corazón y mortalidad
Otra investigación de 2022, que siguió a casi medio millón de personas durante 12,5 años, encontró que consumir entre dos y tres tazas diarias se asocia a una reducción significativa de enfermedades cardiovasculares y de la mortalidad general. Revisiones posteriores apuntan a que el mayor descenso de riesgo se registra con tres o cuatro tazas al día, aunque los autores insisten en la necesidad de ensayos controlados para confirmar causalidad.
Lo que queda por aclarar
Si bien el café parece influir en la composición y la diversidad del microbioma, la ciencia aún no ha definido si esos cambios son positivos o negativos. Se recomienda prudencia a embarazadas y a mujeres con alto riesgo de fracturas. Los próximos estudios aleatorizados serán clave para entender el verdadero impacto del café en la salud intestinal y sistémica.
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