Salud

El secreto para dormir bien después del ejercicio: ¿cuándo no debes practicarlo antes de dormir?

La clave para dormir bien después de hacer ejercicio es encontrar el momento adecuado para practicarlo

El secreto para dormir bien después del ejercicio: ¿cuándo no debes practicarlo antes de dormir?

El ejercicio es una actividad que activa nuestro organismo, algo que no se lleva bien con el sueño. A la hora de combatir el odiado insomnio, son muchas las técnicas que se suelen usar, como, por ejemplo, alejarse de las pantallas de los móviles, tener una habitación con una buena temperatura o incluso técnicas de relajación.

Una de las recomendaciones más importantes que podemos hacer es no hacer ejercicio varias horas antes de acostarse, ya que en lugar de hacernos dormir placidamente, hará que estemos con los ojos abiertos como platos. Esto puede parecer contradictorio, ya que a menudo asociamos el ejercicio con un sueño más profundo.

La relación entre el ejercicio y el sueño es más compleja de lo que parece. Aunque es cierto que el ejercicio puede ayudar a mejorar la calidad del sueño, también es cierto que puede interferir con nuestra capacidad para dormir si no se hace en el momento correcto. Por ejemplo, hacer ejercicio antes de acostarse puede aumentar la producción de noradrenalina, una hormona que nos mantiene despiertos y alerta.

Una exhaustiva revisión sistemática y metaanálisis publicada en Nature concluyó que el ejercicio durante el día de intensidad moderada es el mejor aliado para el sueño, ya que reduce el tiempo de vigilia una vez nos dormimos. Sin embargo, los investigadores trazaron una línea roja al ver que cruzar la barrera de los 90 minutos de ejercicio intenso por la noche se asocia directamente con una mala calidad del descanso.

La recomendación que se hace es que el ejercicio se haga siempre a primera hora de la mañana o a primera hora de la tarde. De esta manera, conseguimos mantener los beneficios en el descanso, pero no sacrificamos nuestras horas de descanso. Es importante destacar que no es un asunto de que el ejercicio sea bueno o malo para el sueño, sino más bien de cuándo se hace y cómo se combina con otras actividades.

La orexina es una molécula importante que explica este fenómeno. Esta no es más que un neuropéptido natural del cerebro que está muy elevado por la mañana para poder activarnos y que conforme va pasando el día su concentración va disminuyendo hasta que está en una concentración mínima para que podamos dormir por la noche. El problema es que hacer ejercicio de manera intensa activa su producción y es por ello que, cuando queremos dormir, se mantiene a una concentración elevada que puede provocar que tengamos problemas para conciliar el sueño.

Alfredo Rodríguez Muñoz, catedrático de Psicología, ha apuntado a esta franja de horas entre el ejercicio y meterse en la cama. En una entrevista en La Voz de Galicia, apuntó a «la pauta es no practicarlo tres horas antes de irse a dormir». Esto significa que si queremos dormir a las diez de la noche, no debemos hacer ejercicio antes de las siete de la tarde.

En resumen, el ejercicio es una actividad que puede ayudar a mejorar la calidad del sueño, pero también puede interferir con nuestra capacidad para dormir si no se hace en el momento correcto. La clave es encontrar el equilibrio y hacer ejercicio a primera hora de la mañana o a primera hora de la tarde, evitando hacerlo en las horas cercanas a la hora de dormir.

Es importante destacar que no es un asunto de que el ejercicio sea bueno o malo para el sueño, sino más bien de cuándo se hace y cómo se combina con otras actividades. La orexina es una molécula importante que explica este fenómeno y hacer ejercicio de manera intensa activa su producción, lo que puede provocar problemas para conciliar el sueño.

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