Avance hacia la paz en el Líbano: El Ejército libanés asume el control de Zawtar al-Gharbiyeh
El Ejército libanés asume el control de Zawtar al-Gharbiyeh tras la retirada israelí, un paso importante hacia la paz en el Líbano.

Avance hacia la paz en el Líbano: El Ejército libanés asume el control de Zawtar al-Gharbiyeh
En un momento histórico que marca un nuevo capítulo en la búsqueda de la paz en el Líbano, el Ejército libanés ha desplegado tropas en la localidad sureña de Zawtar al-Gharbiyeh, horas después de que las fuerzas israelíes abandonaran el área. Esta operación se enmarca dentro del programa de zonas piloto, diseñado para devolver al Estado libanés el control de una franja de territorio que Israel ha ocupado desde el recrudecimiento del conflicto en marzo de 2026.
El acuerdo trilateral que sustenta esta transferencia fue firmado el 26 de junio en Washington por los embajadores de Israel y el Líbano ante Estados Unidos, con la presencia del secretario de Estado Marco Rubio. El marco establece un mecanismo escalonado: el Ejército libanés despliega en aldeas evacuadas por Israel, verifica que han sido vaciadas de infraestructura y armamento de Hezbollah, y certifica el cumplimiento ante un Grupo de Coordinación Militar tripartito. Solo entonces Israel procede a retirar sus tropas de la siguiente zona.
La respuesta de la comunidad internacional
Washington presentó el inicio del programa como un hito diplomático, aunque dos de las tres aldeas inicialmente designadas —Froun y Srifa— ya estaban vacías de soldados israelíes antes del anuncio. La entrada del Ejército libanés no transcurrió sin incidentes: soldados israelíes dispararon cerca de las unidades desplegadas, lo que motivó una advertencia formal de las fuerzas armadas libanesas sobre los riesgos para el plan.
Israel confirmó el episodio y lo atribuyó a que personal libanés con un vehículo de ingeniería cruzó unos 150 metros hacia su denominada zona de seguridad en las inmediaciones de la aldea vecina de Zawtar al-Sharqiyeh, que Tel Aviv considera fuera del programa piloto. No hubo heridos. La prioridad inmediata es el desminado: un alto mando libanés informó que los equipos de ingeniería rastreaban la localidad en busca de munición sin detonar y que quedaba mucho trabajo antes de poder declararla segura.
El desafío de la reconstrucción
El alcalde Abed Ezzeddin describió una destrucción extrema: más de la mitad de las construcciones había sido demolida y las restantes sufrieron daños graves, dejando la aldea en condiciones inhabitables. Ezzeddin planteó además una pregunta que resume la fragilidad del acuerdo en el terreno: cómo garantizar un retorno seguro de los desplazados cuando las fuerzas israelíes permanecen en Zawtar al-Sharqiyeh, a apenas cinco minutos a pie de la aldea que el Ejército libanés acaba de tomar.
La duda del alcalde no es retórica. Decenas de aldeas de la franja ocupada han sido arrasadas —hospitales, plantas eléctricas, sistemas de agua— y decenas de miles de libaneses siguen sin poder volver a sus hogares. El contexto en que se inserta esta operación es el de una guerra que comenzó el 2 de marzo de 2026, dos días después de que Estados Unidos e Israel lanzaran ataques contra Irán. Hezbollah anunció entonces su entrada en el conflicto en apoyo de Teherán. Israel ha continuado con bombardeos y demoliciones en zonas ocupadas incluso después de la firma del acuerdo del 26 de junio.
Hezbollah rechazó el acuerdo trilateral desde el primer momento. Su secretario general, Naim Qassem, lo calificó de humillante y lo declaró nulo y sin valor, exigiendo una retirada israelí incondicional antes de cualquier conversación sobre el desarme del grupo. Israel, por su parte, condiciona cualquier retirada a la verificación de ese desarme: Netanyahu reafirmó en julio que sus tropas permanecerán en la zona de seguridad el tiempo que sea necesario.
Explorá más noticias en nuestra sección: Mundo





