¿Por qué tantos cordobeses siguen durmiendo con la tele o un podcast encendido?
El ruido de fondo se vuelve una muleta para conciliar el sueño cuando el silencio resulta demasiado inquietante.

¿Por qué tantos cordobeses siguen durmiendo con la tele o un podcast encendido?
El ruido de fondo se vuelve una muleta para conciliar el sueño cuando el silencio resulta demasiado inquietante.

El ruido como estrategia de afrontamiento
En la mayoría de los hogares cordobeses la tele, una serie en modo automático o un podcast de fondo siguen sonando hasta que el sueño llega. El silencio absoluto, lejos de ser relajante, suele generar una especie de vacío mental que invita a la rumiación: pensamientos sobre el laburo, la guita o los problemas familiares que no dejan espacio para descansar.
Desde la psicología, ese “ruido de compañía” se interpreta como una estrategia de afrontamiento. Cuando la luz del día desaparece, el cerebro busca estímulos externos para evitar que la ansiedad se convierta en un obstáculo para dormir.
Condicionamiento y dependencia
Con el tiempo, el cerebro asocia la luz y el sonido de la tele con el momento de acostarse. El hábito se vuelve tan fuerte que, en una habitación silenciosa, la mayoría de los cordobeses sienten que no pueden conciliar el sueño. Esa dependencia se vuelve problemática cuando se viaja, se produce un corte de energía o simplemente se quiere descansar sin pantallas.
El condicionamiento también enmascara la causa real del insomnio: una activación crónica del sistema nervioso que, si no se trata, puede convertirse en un cuadro de insomnio psicofisiológico.
Qué ocurre en el cerebro mientras duermes con la tele
El sistema auditivo sigue activo durante la noche. Cada diálogo, cada efecto sonoro y cada salto de volumen de los cortes publicitarios obligan al cerebro a procesar información que interrumpe el ciclo del sueño. Los microdespertares que provocan fragmentan las fases reparadoras, como el sueño REM y las ondas lentas, y dejan una sensación de cansancio y falta de concentración al día siguiente.
Ese deterioro del descanso se traduce, a largo plazo, en mayor riesgo de hipertensión, aumento de peso y deterioro cognitivo.
Luz azul y melatonina
Las pantallas no solo generan ruido; la luz azul que emiten inhibe la producción de melatonina, la hormona que marca el ritmo circadiano. Cuando la melatonina se retrasa, el cuerpo confunde la hora de dormir y el reloj interno se desincroniza, empeorando la calidad del sueño.
Ruido blanco y sus limitaciones
Algunos optan por “ruido blanco” o “ruido rosa” para tapar los ruidos externos. Si bien pueden ayudar a reducir la percepción de sonidos intermitentes, la evidencia científica indica que su efecto es limitado y que, en ciertos casos, desplazan el sueño REM a etapas más superficiales.
Cómo romper el hábito sin perder el sueño
La salida más eficaz es una reducción gradual. Primero, cambiar series nuevas por repeticiones familiares; después, pasar a podcasts sin voz, como sonidos de la naturaleza; luego, bajar el volumen y, finalmente, apagar todo. Los temporizadores son aliados clave para evitar que el contenido siga sonando hasta el amanecer.
Al mismo tiempo, trabajar la ansiedad con terapia cognitivo‑conductual permite atacar la raíz del problema y evitar que el cerebro siga buscando refugio en la tele cada noche.
Ventajas de un descanso sin pantallas
Apagar la tele y los dispositivos al acostarse no solo ahorra energía; es una inversión en salud mental y física. Un sueño reparador le devuelve a los cordobeses la energía necesaria para enfrentar el día, ya sea en el laburo, la familia o los momentos de ocio.
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