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GLOF: la amenaza latente de desbordes glaciares en los Andes argentinos y chilenos

El retroceso glacial y la formación de lagos inestables convierten a los Andes en una zona vulnerable a desbordes catastróficos.

GLOF: la amenaza latente de desbordes glaciares en los Andes argentinos y chilenos

El 26 de agosto una avalancha de hielo y rocas desató un torrente de agua, barro y escombros en la frontera entre Nepal y China, cobrando más de 390 vidas y dejando 1.400 desaparecidos. El fenómeno, conocido como GLOF (Glacial Lake Outburst Flood), se produjo cuando el lago glaciar Lhende se desbordó en cuestión de minutos, arrasando pueblos enteros y bloqueando el cauce del río.

Los Andes también están en la mira

Los científicos advierten que las mismas condiciones que provocaron la tragedia en el Himalaya se repiten a lo largo de la cordillera andina. El retroceso acelerado de los glaciares y la aparición de lagos inestables generan una amenaza latente para comunidades y ecosistemas de montaña. En Argentina, el investigador del CONICET Juan Pablo Milana recordó el colapso de la Laguna de los Erizos en Calingasta (San Juan) el 12 de noviembre de 2005, cuando más de 32 millones de metros cúbicos de agua se descargaron en 67 minutos, recorriendo 250 km y devastando cultivos y caminos.

Lecciones que aún no se aprenden

Aunque el aluvión de la Laguna de los Erizos no alcanzó zonas densamente pobladas, su magnitud fue comparable a la de un terremoto. En la Patagonia, estudios de la Universidad de Buenos Aires publicados en 2026 documentaron dos GLOF históricos en la cuenca del río Blanco: la inundación del lago Sucia entre 1966 y 1968, con 5 millones de metros cúbicos, y la del lago Piedras Blancas en 1913, con 1,3 millones de metros cúbicos. En aquel entonces la escasa infraestructura limitó los daños; hoy la zona recibe miles de turistas y la exposición humana es mucho mayor.

Riesgos concretos en El Chaltén

El retroceso del glaciar Torre ha dejado laderas inestables alrededor del Cerro Solo, lo que podría desencadenar una ruptura repentina de la Laguna Torre y un desbordamiento que afectaría al río Fitz Roy y a la localidad de El Chaltén. Un informe del SEGEMAR de septiembre de 2019 advirtió sobre la posibilidad de remoción en masa, pero hasta ahora no se implementaron medidas preventivas. Los concejales locales piden urgencia en estudios de alcance y en la instalación de sistemas de alerta temprana.

Chile también se prepara

En la zona central chilena, WWF Chile ha señalado un riesgo real de GLOF en lagos glaciares formados tras el retroceso de glaciares como el Echaurren Norte, que perdió el 65 % de su superficie desde 1955. El Programa Hidroclimático Regional identificó varios lagos con alta susceptibilidad, y el aumento del turismo de montaña y la expansión de asentamientos agravan la exposición humana. Uri Colodro, de WWF, insiste en que la adaptación y la planificación territorial son urgentes para evitar desastres similares al de Nepal.

La evidencia de los últimos años muestra que el cambio climático intensifica la variabilidad climática, favoreciendo la formación de lagos inestables y aumentando la frecuencia de lluvias extremas. La combinación de sismos, avalanchas y deshielos rápidos crea un escenario propicio para nuevos GLOF en la región andina. La vigilancia constante, el monitoreo de glaciares y la elaboración de planes de gestión de riesgo son ahora más que una recomendación: son una necesidad para proteger vidas y la infraestructura en el corazón de los Andes.

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