Venezuela baraja abandonar la OPEP y abre la puerta a inversiones petroleras de EE. UU.
Caracas estudia abandonar el cartel y abre negociaciones para que EE. UU. invierta en sus yacimientos petroleros.

Venezuela está estudiando la posibilidad de salir de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), según fuentes cercanas al proceso que prefirieron mantenerse anónimas. La decisión, que aún no está tomada, se discute en paralelo con negociaciones confidenciales entre funcionarios de Caracas y Washington para que empresas estadounidenses obtengan una participación de largo plazo en campos petroleros venezolanos.
El giro político que impulsa la salida
El movimiento refleja el profundo reordenamiento de la política exterior de Caracas desde que la administración Trump tomó el control de las ventas de crudo venezolano y presionó para que el país reconsiderara su permanencia en el cartel. Entre las ideas que circulan, destaca la posibilidad de arrendar, por un siglo, varios yacimientos estratégicos, algo impensable hace apenas dos años.
Historia de la OPEP y el rol tradicional de Venezuela
Fundada en 1960, la OPEP contó inicialmente con Venezuela, Arabia Saudí, Irán, Irak y Kuwait. El exministro Juan Pablo Pérez Alfonzo convirtió al país sudamericano en uno de los motores del cartel. Con la creación de OPEP+ en 2016, se sumaron Rusia y otros productores, pero la influencia del grupo se ha visto erosionada por el auge del petróleo de esquisto estadounidense y los descubrimientos en Guyana y Brasil.
En la última década, las sanciones estadounidenses y la crisis interna redujeron la producción venezolana a 1,16 millones de barriles diarios en julio, menos de la mitad de lo que alcanzó hace diez años, aunque el nivel ha mostrado una leve recuperación este año.
Acercamiento de Washington y sus implicancias
Los diálogos entre Caracas y la Casa Blanca van más allá de una simple relajación de sanciones. La administración no ha comentado oficialmente sobre la posible salida de Venezuela de la OPEP ni ha respondido a la prensa sobre los acuerdos para los campos petroleros, reportados inicialmente por Axios. Si se concreta, la participación estadounidense representaría una intervención sin precedentes en la economía de otro país, alineada con la llamada “Doctrina Donroe” de Trump, que busca reforzar la influencia norteamericana en el hemisferio occidental.
Empresas como Chevron ya firmaron en abril un intercambio de activos que ampliaría su presencia en Venezuela. Según fuentes, la ausencia de cuotas de producción de la OPEP para Caracas facilitaría la maximización de la extracción a largo plazo, lo que a su vez podría contribuir a bajar los precios del crudo a nivel mundial.
Repercusiones para la OPEP y el mercado global
Una salida venezolana no alteraría de inmediato los precios internacionales, pues la producción del país representa una proporción reducida del total mundial. Sin embargo, el gesto alimentaría la inquietud que ya expresan Irak y los Emiratos Árabes Unidos, que anunciaron su abandono del cartel hace cuatro meses. La posible desintegración del grupo, liderado por Arabia Saudí, podría desencadenar una competencia feroz por cuota de mercado, recordando la guerra de precios de 2020.
Para los inversores de riesgo, la situación abre una ventana de oportunidad: mientras los grandes productores adoptan una postura cautelosa, los actores independientes podrían buscar la “mayor oportunidad petrolera desde la caída de la URSS”.
Escenarios futuros y el legado político
Si Caracas decide abandonar la OPEP, la medida se convertiría en una victoria simbólica para Trump, crítico histórico del cartel por su capacidad de encarecer la gasolina en EE. UU. Al mismo tiempo, la alianza bilateral podría redefinir la estructura del mercado energético, con Estados Unidos como actor directo en la reconstrucción de la industria petrolera venezolana.
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