ONU y Cruz Roja reclaman un tratado vinculante contra armas autónomas antes de la CCAC de Ginebra
Guterres y Spoljaric piden a los gobiernos cerrar la brecha normativa que permite a máquinas decidir sobre la vida humana.

El secretario general de la ONU, António Guterres, y la presidenta del Comité Internacional de la Cruz Roja, Mirjana Spoljaric, lanzaron este martes un llamado a los Estados para iniciar negociaciones de un tratado internacional que obligue a regular las armas autónomas, justo antes de la Séptima Conferencia de Examen de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales (CCAC) que se celebrará en noviembre en Ginebra.
Una línea roja que se vuelve cada vez más tenue
Guterres y Spoljaric advirtieron que la humanidad está al borde de cruzar una línea moral: permitir que máquinas decidan quién vive y quién muere sin intervención humana directa. Desde la sede suiza, la declaración conjunta subrayó que la velocidad de la innovación militar supera con mucho la capacidad de los gobiernos para crear normas, dejando un vacío legal que pone en riesgo a la población civil.
Antecedentes de la autonomía bélica
El primer caso documentado de ataque autónomo data de marzo de 2020, cuando un panel de la ONU concluyó que drones turcos Kargu‑2 persiguieron y dispararon contra combatientes en Libia sin que un operador humano controlara cada tiro. Seis años después, la guerra en Ucrania convirtió la autonomía en una práctica cotidiana: investigadores ucranianos atribuyeron a un dron ruso la muerte de tres civiles en Zaporizhzhia a finales de agosto, señalando el primer caso conocido de víctimas civiles causadas por visión artificial sin supervisión humana.
Presión de la sociedad civil y postura de las grandes potencias
La coalición internacional “Stop Killer Robots”, que agrupa a 270 ONG de más de 70 países, lleva una década pidiendo una prohibición específica para los sistemas sin control humano significativo. Human Rights Watch alertó que la reducción de costos está facilitando la incorporación de esta tecnología en arsenales ya existentes. Estados Unidos y Rusia, principales bloqueadores en la CCAC, sostienen que el derecho internacional humanitario vigente basta para regular el uso de la fuerza, aunque Washington prefiere un enfoque gradual para no frenar sus inversiones en IA militar, mientras Rusia y China continúan avanzando.
El escenario que se dibuja para la próxima CCAC
La reunión de la CCAC reunirá a 180 países, pero las decisiones se toman por consenso, lo que permite a cualquier Estado parte vetar un acuerdo respaldado por la mayoría. Según el Grupo de Expertos Gubernamentales, el número de países dispuestos a negociar un instrumento vinculante subió de 42 en septiembre de 2025 a 70 en marzo de 2026, aunque las grandes potencias con programas activos aún no se han sumado. Los principios rectores adoptados en 2018 y 2019 siguen sin ser vinculantes, y Guterres y Spoljaric consideran que esa falta de marco específico complica tanto la decisión de disparar como la atribución de responsabilidades tras un ataque.
Consecuencias de la ausencia de normas claras
Sin criterios que definan el grado de supervisión humana exigible, se vuelve cada vez más difícil determinar si un error de selección recae en el fabricante, en el mando militar que desplegó el sistema o en el propio algoritmo. Ese vacío erosiona las garantías que el derecho internacional humanitario debe ofrecer a la población civil y abre la puerta a una carrera armamentista sin frenos. La presión de la ONU y la Cruz Roja busca, antes de noviembre, que los gobiernos reconozcan la urgencia de cerrar esa brecha normativa.
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