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Cuba arranca el año lectivo entre apagones de 30 horas y escasez de maestros

1,4 millones de alumnos cubanos comienzan clases entre falta de docentes, uniformes escasos y cortes de energía de hasta 30 horas.

Este martes 1,4 millones de estudiantes cubanos pisaron las aulas pese a una crisis energética y económica que el propio gobierno llama sin precedentes. La falta de uniformes, la escasez de docentes y los apagones que superan las 30 horas marcaron el inicio de un ciclo escolar que el Ministerio de Educación describió como “diferente”.

Escasez de docentes y uniformes

En La Habana la ministra de Educación, Naima Trujillo, informó que más del 25 % de los puestos de maestros quedaron vacantes para este año. La capital espera la llegada de unos 300 profesores de otras provincias, pero la cobertura sigue lejos de lo necesario. La situación se vuelve crítica también en los uniformes: apenas el 12 % de los alumnos de primaria y un poco menos en secundaria reciben la prenda oficial, lo que obligó al Estado a flexibilizar su uso y los horarios de clases.

Ante la imposibilidad de comprar uniformes en la red oficial, miles de familias recurrieron a talleres de costura privados. Cada prenda cuesta entre 1.500 y 3.500 pesos cubanos (USD 2‑5 al tipo de cambio informal), lo que representa entre el 20 % y el 50 % del salario medio estatal, estimado en USD 10 mensuales.

Apagones que paralizan la enseñanza

En la escuela primaria María Cabrales, del municipio de Diez de Octubre, el primer día se vivió sin timbre ni música de bienvenida: la zona llevaba más de 28 horas sin energía eléctrica. La directora Regla María Perera, de 64 años, anunció que las clases se ajustarán a los horarios en que haya suministro, priorizando asignaturas fundamentales.

El bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos desde el 3 de enero de 2026, tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, agravó una crisis que ya se venía gestando. La restricción a los buques que transportan crudo, sumada al endurecimiento de medidas contra proveedores como Pemex, provocó apagones prolongados y escasez de combustible en los meses previos al inicio del curso.

Respuesta oficial y carga sobre las familias

El presidente Miguel Díaz‑Canel celebró una gala en el Paseo del Prado sin pronunciar discurso, pero publicó en X que los estudiantes iniciaban el año pese al “plan de asfixia” que, según él, Estados Unidos intenta imponer. La ministra Trujillo fue más directa: “La educación en Cuba no se negocia”.

Para las familias la carga recae sobre los hombros de los padres. “Ahora la escuela descansa sobre la casa, sobre los padres”, comentó Yannay Miranda, peluquera y madre de una niña de seis años. Otras madres relataron que los cortes eléctricos hacen imposible conservar las meriendas escolares, lo que agrava la inseguridad alimentaria en los hogares.

Perspectivas y desafíos

El ciclo lectivo anterior ya había sido truncado por apagones y falta de combustible, pero la magnitud de este año supera cualquier antecedente reciente. Sin una señal clara de normalización mientras persista el bloqueo, la educación cubana enfrenta un futuro incierto, donde la resiliencia de estudiantes y familias se vuelve la única garantía de continuidad.

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