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Ayuda humanitaria avanza entre los escombros tras el deslizamiento de Bhote Koshi en Nepal

La ayuda humanitaria avanza entre la montaña de escombros, pero el acceso sigue siendo una pesadilla logística.

Una semana después del deslizamiento de hielo y rocas que arrasó la cuenca alta del río Bhote Koshi, la ayuda humanitaria empieza a colarse entre los escombros, aunque el camino sigue siendo una odisea. El desastre, que se desató el 26 de agosto cerca del límite entre Nepal y China, dejó 1.280 muertos y 5.624 desaparecidos, entre ellos al menos 600 extranjeros de más de 30 naciones.

Acceso sigue siendo una pesadilla logística

Las autoridades nepalíes elevaron la cifra de desaparecidos a 5.083, mientras la prensa estatal china informó 541 casos en el Tíbet. Con los caminos truncados y los valles convertidos en fango, los equipos de rescate dependen de porteadores y helicópteros para llevar agua, alimentos y medicinas a los pueblos aislados. Lila Pieters Yahia, coordinadora de la ONU en Katmandú, describió la magnitud de la destrucción como “enorme” y advirtió que el acceso sigue siendo “muy difícil”.

China refuerza envío de recursos y expertos

Desde el otro lado de la frontera, China despachó una segunda ronda de especialistas en identificación por ADN y un tercer lote de ayuda que incluye tiendas de campaña, mantas, equipos para la conservación de cadáveres, ropa médica y dispositivos de comunicación satelital. La Cruz Roja China y la Fundación China para el Desarrollo Rural, junto a empresas instaladas en Nepal, pusieron a disposición materiales de rescate y apoyo logístico, intentando aliviar la presión sobre los equipos locales.

Familias atrapadas entre la incertidumbre

En Katmandú, el estadounidense Sanjeev Rai llegó al país tras enterarse de la desaparición de su esposa Jiwan Jyoti, que volvió de una peregrinación al monte Kailash. Su caso se suma a la lista de cientos de extranjeros sin rastro. Del lado tibetano, familiares de desaparecidos comparten fotos en redes sociales mientras el régimen chino controla la información y limita la presencia de periodistas extranjeros, lo que complica aún más la búsqueda de respuestas.

Rituales de despedida improvisados

Con los cuerpos aún bajo la tierra, los ghats de Pashupatinath vieron funerales simbólicos hechos con hierba kusha, una práctica aceptada en algunas tradiciones hindúes cuando no se hallan restos. Así se rindió homenaje a Shyam Bahadur Pun y Chausara Pun, una pareja desaparecida en la riada, rodeados de hijos, vecinos y miembros de una asociación de policías retirados.

Cifras de cuerpos y labor forense

Hasta este jueves la policía de Nepal recuperó 1.127 cadáveres o restos humanos; 427 son partes de cuerpos, 911 siguen sin identificar y apenas 95 pudieron ser entregados a sus familiares. Los parientes recorren hospitales, morgues y centros forenses, revisando fotos, prendas y pruebas de ADN en busca de alguna pista que les permita cerrar el dolor.

Rescates entre lodo y túneles

Los equipos de búsqueda continúan trabajando en zonas donde podrían quedar personas atrapadas dentro de túneles hidroeléctricos. El terreno inestable, los derrumbes y el barro hacen que cada avance sea lento y costoso, pero la voluntad de encontrar sobrevivientes y cerrar los casos de desaparecidos no flaquea. Cada día se abre un nuevo pasaje, se levanta una tabla, se escucha el eco de una posible vida bajo la montaña de escombros.

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