EE. UU. corta el TPS y deja sin amparo a 200.000 salvadoreños
El fin del Estatus de Protección Temporal pone en jaque a miles de familias y a la economía de ambos países

EE. UU. corta el TPS y deja sin amparo a 200.000 salvadoreños
Decisión oficial y su marco legal
La administración Trump anunció la eliminación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para los ciudadanos de El Salvador, devolviéndolos a un estatus migratorio irregular. La medida afecta a cerca de doscientos mil personas que vivían y trabajaban en territorio estadounidense bajo la garantía de no ser deportados.
Orígenes del TPS y su evolución
El TPS nació en 1990, impulsado por el senador demócrata Edward Kennedy y ratificado por el presidente George H. W. Bush, como una respuesta humanitaria a guerras, desastres o epidemias. Desde 1991, El Salvador y, a partir de 1998, Honduras, se sumaron al programa. Aunque nunca se pensó como una solución permanente, el beneficio se mantuvo por más de veinte años, convirtiéndose en una especie de amnistía de facto para miles de latinoamericanos que buscaban estabilidad.
Consecuencias inmediatas para los migrantes
Con la cancelación, los doscientos mil salvadoreños vuelven a la informalidad. Muchos temen perder el laburo en la construcción, el transporte, la manufactura y la restauración, sectores donde su mano de obra es esencial. Los niños nacidos en Estados Unidos siguen siendo ciudadanos, pero sus padres podrían ser expulsados, lo que pone en riesgo la estructura familiar y la continuidad de la educación.
Repercusión económica en territorio norteamericano
Antes del recorte, los beneficiarios del TPS aportaban alrededor de 5.400 millones de dólares anuales en impuestos y consumo. Esa guita desaparecerá gradualmente, según el Departamento de Seguridad Nacional, y las empresas perderán una fuente estable de trabajadores calificados, lo que repercutirá en la productividad de varios sectores.
Efectos colaterales en la economía salvadoreña
Las remesas enviadas por los salvadoreños con TPS representan entre el 24 % y el 26 % del PIB de El Salvador. Una caída brusca de esos ingresos pondrá en aprietos a millones de hogares, profundizando la pobreza estructural y obligando a las autoridades a buscar líneas de crédito de emergencia en el FMI y el Banco Mundial.
Perspectivas y reacción diplomática
Hasta el momento la administración republicana no ha publicado un calendario para la salida de los migrantes, lo que genera incertidumbre tanto en la comunidad salvadoreña como en los gobiernos locales de ciudades como Los Ángeles y Houston, donde la concentración de la población es mayor. La presión política del presidente Bukele y la movilización de la comunidad latina en EE. UU. podrían reactivar el debate sobre una nueva extensión del TPS o la creación de un programa de regularización que permita a los trabajadores seguir aportando al mercado laboral norteamericano.
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