Alfaro puso el pecho tras la derrota y pidió respaldo para sus jugadores: "Péguenme a mí"

A pocas horas de afrontar un partido trascendental para sus aspiraciones mundialistas, Gustavo Alfaro dejó una conferencia de prensa cargada de reflexiones, autocrítica y respaldo absoluto hacia sus futbolistas. Luego de la dura caída frente a Estados Unidos en el debut, el entrenador de Paraguay decidió asumir toda la presión y pidió que las críticas no recaigan sobre el plantel.
“Si quieren criticar a alguien, critíquenme a mí”, expresó el entrenador, en una de las frases más contundentes de la conferencia. Alfaro insistió en que los jugadores deben sentirse respaldados en este momento delicado y recordó que serán ellos quienes seguirán representando a la selección más allá de su continuidad en el cargo.
“Yo tengo el cuero grueso, me pueden pegar a mí. Defiendan a los jugadores porque cuando termine el Mundial yo me voy a ir, pero ellos van a seguir poniéndose esta camiseta”, sostuvo el DT albirrojo.
Lejos de esquivar responsabilidades, volvió a remarcar que el único responsable por el rendimiento del equipo es él y que el foco debe estar puesto en proteger a un grupo que todavía tiene mucho por dar.
“Péguenme a mí, yo soy el responsable de todo. A ellos hay que cuidarlos porque son los jugadores más importantes que tiene la selección”, agregó.
El entrenador también se refirió al clima que se generó tras la derrota inicial y llamó a mantener la calma en medio de la frustración: “Hoy el fútbol tiene acceso a mucha información y cuando las pulsaciones están altas es difícil ser racional. Hay que decir lo justo y necesario”, explicó.
Alfaro reconoció que la caída frente a Estados Unidos dejó un fuerte impacto dentro del plantel, aunque dejó en claro que no hay margen para quedarse lamentando lo sucedido: “Todos sufrimos una gran frustración, pero no hay tiempo para quedarse en eso. Tenemos desafíos inmediatos y debemos ocuparnos de lo que viene”, afirmó.
Pensando en el compromiso frente a Turquía, el entrenador se mostró optimista respecto a la respuesta que puede ofrecer el equipo dentro del campo de juego.
“Espero un partido distinto. Hemos trabajado muchísimo estos días y estoy muy conforme con la actitud de los chicos. Tenemos confianza en que Paraguay vuelva a ser Paraguay”, aseguró.
Además, destacó la jerarquía del rival, aunque consideró que el resultado del debut turco no reflejó lo ocurrido en el partido frente a Australia.
“Turquía tuvo la posesión y generó situaciones. Australia hizo un partido perfecto aprovechando sus oportunidades. El fútbol cambia constantemente y cualquier cosa puede pasar”, analizó.
El técnico también despejó cualquier duda respecto al arco paraguayo y confirmó la continuidad de Orlando Gill como titular: “Los goles que recibió fueron golazos. No hay nada que reprocharle y volverá a ser nuestro arquero”, señaló.
Por otra parte, confirmó la presencia de Matías Galarza en el mediocampo, destacando la capacidad del futbolista para adaptarse a distintos contextos y funciones dentro del equipo.
CONFIANZA PLENA EN EL GRUPO PARA UNA FINAL ANTICIPADA
Más allá de las críticas recibidas tras el debut, Alfaro dejó en claro que mantiene intacta su confianza en el plantel. El entrenador considera que Paraguay cuenta con herramientas suficientes para revertir la situación y volver a mostrar la imagen que lo llevó a clasificarse al Mundial.
Durante los últimos entrenamientos, el cuerpo técnico trabajó especialmente en aspectos tácticos y anímicos. La intención fue recuperar la confianza de un grupo que sufrió un duro golpe frente a Estados Unidos, pero que todavía depende de sí mismo para seguir con vida en la competencia.
La inclusión de Matías Galarza y la continuidad de Orlando Gill forman parte de esa apuesta por sostener la confianza en los futbolistas. Para Alfaro, el momento exige convicción y respaldo, más allá de los errores que puedan haberse cometido en el debut.
Con Turquía en el horizonte y la necesidad imperiosa de sumar puntos, Paraguay afrontará una auténtica final. Y mientras el equipo se prepara para salir al campo, su entrenador eligió un camino claro: hacerse cargo de las críticas y blindar a un plantel que todavía sueña con seguir avanzando en el Mundial 2026.





