De “Marcos R.” a querer volver a Estudiantes: el accidentado paso de Rojo por Racing

Llegó desde Boca en medio de una polémica, Racing decidió que su apellido ni siquiera apareciera en la camiseta y, poco más de un año después, su ciclo en la Academia podría terminar de la manera menos pensada: con el propio jugador presionando para regresar a Estudiantes. En el medio hubo lesiones, expulsiones, un gol anulado, un gol en contra que marcó una eliminación y hasta un compañero que terminó lesionado tras un golpe accidental. La historia de Marcos Rojo en Avellaneda tuvo prácticamente de todo.
La llegada ya había sido particular. Después de quedar marginado en Boca, rescindió su contrato y, casi de inmediato, apareció la oportunidad de Racing, que necesitaba reforzar su defensa para la Copa Libertadores. Lo hizo a través de un contrato por productividad. Gustavo Costas fue uno de los principales impulsores de la incorporación, aunque el apellido del defensor no terminó de caer bien entre los hinchas por su pasado reciente en el “Xeneize” y, sobre todo, por la rivalidad de Avellaneda.
Tan marcada era la cuestión que la camiseta número 6 no llevó “Rojo”: decía simplemente “Marcos R.”. El propio Costas, además, evitaba nombrarlo y llegó a referirse a él como “este chico que trajimos de Boca”. El platense confesó que el DT lo llamó porque necesitaba “un hijo de puta en el equipo”.
El debut llegó apenas cuatro días después de su salida de Boca. Rojo tuvo solamente dos entrenamientos antes de ingresar en el segundo tiempo de la derrota 1-0 frente a Peñarol, en Montevideo, por los octavos de final de la Libertadores. Fue una presentación fugaz, con poco margen para mostrarse, pero la revancha en el Cilindro tendría todos los condimentos. El defensor marcó de cabeza lo que hubiera sido el 2-1 de Racing, pero el VAR detectó una infracción sobre Óscar Méndez y anuló el tanto. Poco después fue reemplazado y, desde el banco, terminó expulsado por protestar ante Wilmar Roldán.
Aquella roja no fue solamente una anécdota: le costó dos fechas de suspensión y lo dejó afuera de toda la serie de cuartos de final contra Vélez. Además, en ese mismo partido había sufrido una lesión muscular que lo obligó a salir. Es decir, en sus primeras semanas como jugador de Racing ya había tenido un gol anulado, una expulsión desde el banco y una lesión. Y todavía faltaba el capítulo que más lo iba a marcar con la camiseta de la Academia.
DEL GOL EN CONTRA Y EL GOLPE A SOSA EN LIBERTADORES A LOS VAIVENES DE 2026
Rojo volvió para las semifinales de la Libertadores y quedó en el centro de la escena ante Flamengo. En el Maracaná, cuando Racing aguantaba el empate, un remate de Jorge Carrascal rebotó en el defensor después de que Facundo Cambeses tapara la primera definición y terminó dentro del arco. El desvío fue decisivo: Flamengo ganó 1-0 y se llevó una ventaja que Racing nunca pudo remontar en Avellaneda.
Pero aquella noche todavía tendría otro episodio. En los minutos finales, Rojo levantó demasiado el brazo en una disputa y golpeó accidentalmente a Santiago Sosa en el rostro. El mediocampista terminó con una lesión importante en la zona del malar y posteriormente debió ser operado. Así, la serie que terminó con Racing eliminado de la Libertadores quedó inevitablemente asociada a dos imágenes del defensor: el rebote que terminó en gol en contra y el golpe a uno de sus propios compañeros.
El 2026 tampoco estuvo exento de capítulos polémicos. Contra River, en abril, Rojo cometió un error previo al primer gol de Facundo Colidio y, más tarde, fue expulsado por una agresión sobre Lucas Martínez Quarta. Cuando dejó el campo de juego recibió una fuerte silbatina de los hinchas y hasta tuvo un cruce con el árbitro Sebastián Zunino. La escena volvió a instalar interrogantes sobre su continuidad en Racing y alimentó un desgaste que ya venía de antes.
Incluso tuvo tiempo para protagonizar una de esas situaciones insólitas que parecen sacadas de una película. En un partido ante Belgrano, Rojo intentó despejar una pelota y terminó impactando accidentalmente contra su propio compañero Marcos Di Césare. Y, meses más tarde, volvió a quedar en el centro de la escena justamente contra Boca: en agosto convirtió de penal en el empate 1-1 ante su exclub y festejó el gol con sus compañeros, para luego responder públicamente a las críticas que recibió de hinchas del Xeneize.
Ahora, después de la eliminación de Racing ante Boca por 3-2 en los cuartos de final de la Copa Argentina, la historia parece encaminada hacia otro capítulo. Estudiantes avanzó para intentar destrabar su salida y Rojo ya dio el visto bueno para regresar al club donde se formó, con la intención de jugar las semifinales de la Libertadores contra Flamengo. El defensor tiene contrato con Racing hasta el 31 de diciembre de 2026, por lo que su salida no depende solamente de su voluntad: necesita un acuerdo entre las instituciones y podría incluir una compensación económica.





