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Dejó su empleo formal, trabajó como chofer de aplicación para competir y ganar una medalla en los Suramericanos

El resultado quedará en las estadísticas, pero detrás de la medalla de bronce en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 que Enzo Gallardo consiguió para la Argentina hay una historia de sacrificio que explica mucho más que cualquier fallo de los jueces. Para poder dedicarse de lleno al boxeo y representar a la Selección, el pugilista tuvo que tomar una decisión que cambió por completo su vida.

Gallardo dejó su trabajo en una fábrica, donde tenía una posición estable y un ingreso fijo, para apostar todo al alto rendimiento. No fue una determinación sencilla, pero entendió que si quería competir al máximo nivel necesitaba contar con el tiempo y la disponibilidad que le exigía la preparación junto al equipo nacional.

La solución para sostenerse económicamente fue ponerse al volante. Comenzó a trabajar como chofer de una aplicación de autos de alquiler, una alternativa que le permitía conseguir ingresos y, al mismo tiempo, manejar sus horarios para poder cumplir con los entrenamientos.

La rutina, de todos modos, estaba lejos de ser sencilla. El boxeador combinaba el trabajo con una exigente preparación física y técnica, en jornadas que muchas veces comenzaban y terminaban alrededor del gimnasio. “Metía cuatro turnos de entrenamiento al día y salía a hacer laburo de Uber”, contó Gallardo, todavía emocionado después de su participación.

La decisión de dejar aquella estabilidad laboral todavía pesa cuando recuerda el camino recorrido. “Yo, cuando arranqué en la selección, dejé el laburo de fábrica; estaba estable… Me costó un huevo, pero lo logré”, explicó el pugilista, que finalmente pudo transformar aquel sacrificio en una medalla para el país.

EL BRONCE Y UNA PELEA QUE DEJÓ BRONCA

El camino deportivo terminó con una medalla de bronce para la Selección Argentina, aunque Gallardo se quedó con la sensación de que podía haber llegado todavía más lejos. El fallo de los jueces en su último combate fue dividido y el boxeador no coincidió con la decisión.

“Yo me vi ganador, bien ganador”, aseguró después de la pelea. Sin embargo, lejos de quedarse únicamente con la bronca por el resultado, Gallardo eligió poner el foco en todo lo que tuvo que atravesar para llegar hasta ahí.

Al momento de hablar de la medalla, las emociones terminaron ganándole. “Contento de poder llevar un bronce a la Argentina, con lo que me costó poder estar hoy acá, pero bueno…”, expresó entre lágrimas.

Porque para Gallardo ese bronce no representa solamente un resultado deportivo. También es el premio a haber dejado un trabajo estable, subirse a un auto para poder sostenerse y entrenar hasta cuatro veces por día para llegar a la competencia en las mejores condiciones.

Y aunque el fallo no haya sido el que esperaba, el boxeador dejó en claro que su historia no termina ahí. “Soy perseverante, hay que seguir adelante. Es la decisión del juez y queda en manos de ellos”, concluyó.

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