Era promesa de Boca, fue mozo y remisero, y pudo debutar a los 25 años

En un ambiente tan vertiginoso como el fútbol, donde las oportunidades parecen caducar a temprana edad, la historia de Facundo Trigueros rompe con todos los moldes tradicionales. Su recorrido comenzó en el club Mitre de Villa Maipú, desde donde dio el gran salto a Boca a los 16 años. Tras una prueba directa en La Bombonera conseguida por medio del preparador físico Enrique Polola, el joven atacante se vio de pronto compartiendo vestuario con figuras legendarias como Gabriel Batistuta, Blas Giunta y Diego Latorre, ganándose un lugar en la Sexta División en La Candela.
Sin embargo, el destino no tardó en presentar giros inesperados. Por diversas circunstancias de la vida, Trigueros estuvo cuatro años completamente alejado de la práctica profesional. En ese interín, debió arremangarse para salir adelante junto a su familia: fue chofer de remis, mozo, bachero y ayudante de cocina en el restaurant que su padre abrió en el centro porteño. Aunque la rutina gastronómica y las exigencias del día a día parecían alejarlo definitivamente de los campos de juego, su pasión permanecía intacta.
Cuando la mayoría daría por cerrada cualquier aspiración deportiva, la perseverancia le ofreció una revancha histórica. Con 25 años en el documento —una edad en la que muchos consideran que el tren ya pasó—, volvió a calzarse los botines y alcanzó el tan anhelado debut en Primera División.
EL PASO DE FACUNDO TRIGUEROS POR EL FÚTBOL
Tras dar sus primeros pasos formativos en las divisiones inferiores de Boca y Chacarita, debió sobreponerse a un largo parate fuera de las canchas antes de encontrar su tan ansiada revancha en el profesionalismo.
El punto de quiebre se dio en San Telmo, donde logró debutar en la categoría con un cuerpo técnico de lujo: Ricardo “el Ruso” Zielinski como entrenador principal y Omar De Felippe como su ayudante de campo. Aquel bautismo fue el trampolín para construir una extensa y respetada carrera en el Ascenso, defendiendo camisetas con enorme tradición futbolística.
A lo largo de su camino, Trigueros vistió los colores de San Telmo, Atlanta, All Boys, Excursionistas y J.J. Urquiza. Competir en esas categorías entre los años 90 y principios de los 2000 exigía habilidades extra: lidiar con campos de juego difíciles, soportar el rigor físico de marcajes implacables y responder con coraje en batallas picantes dentro y fuera de casa.





