Eritrea refuerza su presencia en Adigrat y aviva la tensión en el norte de Tigray
La llegada de tropas eritreas a la frontera tigrayí reaviva temores de una nueva escalada

En los últimos días, unidades del ejército eritreo se plantaron en Adigrat, localidad ubicada a 115 km al norte de Mekelle, en la zona fronteriza de Tigray. La movida se produce justo cuando el conflicto entre el Gobierno etíope y el Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF) volvió a encenderse el 23 de septiembre, reavivando los temores de una nueva guerra civil.
Testigos locales describen la marcha de los camiones
Los vecinos de Adigrat contaron haber visto camiones cargados de armamento pesado y soldados uniformados circulando por la calle principal con rumbo sur. Un funcionario que prefirió no dar su nombre confirmó que la presencia extranjera lleva varios días y que la inquietud crece entre la gente, que ahora teme por su seguridad. Según el comandante de la Fuerza de Paz de Tigray, Gebreigziabher Beyene, los eritreos llegaron “uniformados y equipados con armamento pesado” mientras sus propias filas son blanco de ataques con drones.
Reacciones oficiales de Addis Abeba y Asmara
El Ejecutivo etíope culpó a Eritrea, junto a Sudán y Egipto, de colaborar con la llamada Coalición para la Supervivencia de los Pueblos de Etiopía, una alianza que, según Addis Abeba, busca sostener al TPLF. Por su parte, el portavoz del Gobierno eritreo, Yemane Meskel, rechazó la acusación y, a través de X, sostuvo que Etiopía fabrica una “narrativa falaz de legítima defensa” para encubrir su propia agresión y su ansia de acceso al mar.
Historia reciente del enfrentamiento entre ambos países
Las relaciones bilaterales se enfriaron tras la guerra fronteriza de 1998‑2000. Un acercamiento surgió en 2018 cuando el primer ministro etíope Abiy Ahmed tomó el mando y Eritrea luchó junto a Addis Abeba contra el TPLF en la guerra civil de 2020‑2022. Sin embargo, el vínculo se volvió a romper cuando Eritrea quedó excluida del acuerdo de paz de Pretoria. A principios de este mes Etiopía expulsó a diez diplomáticos eritreos y cerró su embajada en Asmara; Eritrea respondió anunciando la ruptura total de los lazos diplomáticos.
Consecuencias para la población civil y la seguridad regional
El analista regional Kjetil Tronvoll, del Oslo New University College, advierte que Eritrea necesita mantener una zona de amortiguación en el norte de Tigray para evitar que la lucha se traslade a su territorio. Mientras tanto, la gente de Adigrat y de localidades cercanas como Adwa sigue bajo el riesgo de ataques con drones, que ya dejaron víctimas mortales y heridos en hoteles y otras infraestructuras. La comunidad local vive una movida de incertidumbre, con la esperanza de que la presión internacional logre frenar la escalada y evitar que el conflicto se convierta en una nueva guerra abierta.
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