Granizo del tamaño de huevos azota el norte cordobés y deja estragos
Una tormenta inesperada dejó granizo del tamaño de huevos que arrasó calles y techos del norte cordobés.

Una violenta tormenta se desató de forma sorpresiva en el sector norte y noroeste de la ciudad de Córdoba alrededor de las 15:00 del viernes 19 de septiembre, provocando una lluvia intensa que rápidamente se transformó en una caída de granizos tan grandes como huevos o limones.
La tormenta que sorprendió al mediodía
Los primeros minutos fueron de lluvia constante, pero a partir de las 15:30 el cielo comenzó a lanzar fragmentos de hielo que golpeaban con fuerza los techos, los parabrisas y las aceras. Los vecinos describieron la escena como una lluvia de piedras heladas que, impulsadas por ráfagas de viento, convertían calles y avenidas en auténticos ríos de agua y granizo.
Granizo de dimensiones inusuales
El tamaño de los granizos, comparable con huevos o limones, provocó que muchos automovilistas redujeran la velocidad y maniobraran con extrema precaución para evitar choques con los obstáculos ocultos bajo la capa de agua. En varios minutos, más de veinte, el embate se mantuvo constante, dejando una estela de vidrios rotos, luminarias destrozadas y vehículos con abolladuras visibles.
Daños en viviendas y vehículos
Los impactos dejaron marcas evidentes en la infraestructura urbana: ventanales partidos, faroles caídos, abundante caída de hojas y ramas, y varios árboles que perdieron parte de su copa, generando el riesgo de caídas sobre la calzada. Los automóviles estacionados a la intemperie sufrieron abolladuras y cristales rotos, mientras que algunas fachadas de edificios mostraron desperfectos que requerirán reparación.
Intervención de autoridades y recomendaciones
Los servicios municipales y la policía local acudieron rápidamente al lugar para despejar los obstáculos y asistir a los afectados. Técnicos de la empresa de servicios públicos inspeccionaron la red eléctrica para prevenir cortes mayores. Se recomendó a la población evitar transitar por las zonas más inundadas y, en caso de quedar atrapados en el tráfico, buscar rutas alternas.
Los residentes del barrio esperan la pronta reposición de los árboles caídos y la reparación de los daños materiales. La comunidad también reflexiona sobre la necesidad de reforzar la infraestructura urbana frente a fenómenos meteorológicos cada vez más extremos, una tendencia que se ha intensificado en los últimos años en la región central del país.

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