Irán intensifica su presencia en Irak con células secretas de ataque con drones
La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán ha establecido células secretas en Irak para lanzar ataques con drones contra países del Golfo Pérsico

La situación en el Medio Oriente se vuelve cada vez más compleja con la revelación de que la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán ha establecido células secretas en Irak. Estas células, compuestas por combatientes chiítas iraquíes de élite, han sido responsables de lanzar al menos siete ataques con drones contra instalaciones en países del Golfo Pérsico que albergan fuerzas estadounidenses, incluyendo Kuwait, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.
La estrategia de Teherán de crear estas células refleja un cambio significativo en sus tácticas para proyectar su influencia en la región. La Guardia Revolucionaria Islámica ha invertido décadas y miles de millones de dólares en construir una red de alianzas regionales, pero desde el ataque de Hamas a Israel el 7 de octubre de 2023, esta red ha sido gravemente debilitada. En lugar de mantener una amplia red de grupos bien financiados, Irán parece estar adoptando un enfoque más selectivo, apoyando a un número limitado de grupos radicalizados que operan con menos recursos financieros, priorizando la lealtad, la negación de responsabilidad y el impacto operativo sobre el reclutamiento masivo.
La respuesta de la comunidad internacional
La creación de estas células secretas supone un desafío significativo para la comunidad internacional, particularmente para los países del Golfo Pérsico que han sido objeto de estos ataques. La presión sobre el gobierno iraquí para que tome medidas efectivas contra estas células es alta, especialmente considerando los esfuerzos de Bagdad por restablecer relaciones con sus vecinos del golfo Pérsico, relaciones que han sido tensas desde la invasión de Kuwait por Sadam Huseín en 1990.
Los ataques procedentes de suelo iraquí no solo ponen en peligro la estabilidad regional, sino que también amenazan con revertir los progresos que se habían logrado en los últimos años para distender las relaciones entre Irak y sus vecinos del golfo Pérsico. La convocatoria de los embajadores iraquíes por parte de Kuwait, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos en abril para protestar por los ataques es un claro indicador de la seriedad de la situación.
Implicaciones para la región
Las implicaciones de estas células secretas de ataque con drones son profundas y variadas. Para el primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, quien asumió el cargo recientemente, esta situación supone una primera prueba crucial. La presión de Washington sobre la alianza dominante de bloques políticos chiítas para impedir el regreso del ex primer ministro Nouri al-Maliki, conocido por sus estrechos vínculos con Irán, agrega otra capa de complejidad a la situación.
La capacidad de Irán para mantener una presencia militar efectiva en la región, a pesar de las sanciones económicas y la presión internacional, es un tema de gran preocupación. La estrategia de recurrir a células secretas y ataques con drones permite a Teherán mantener una negación plausible, desviar la culpa de los principales grupos respaldados por Irán y reducir la presión estadounidense sobre Bagdad para que desarme a estos grupos.
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