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LaLiga no aplicará la “Ley Vinícius”: qué sanción recibirán los jugadores

A pocos días del regreso de la competencia oficial en España, la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) confirmó una decisión que generó repercusión: LaLiga no aplicará la denominada “Ley Vinícius”, una de las modificaciones reglamentarias impulsadas para combatir las expresiones racistas, discriminatorias y ofensivas dentro de los campos de juego.

La determinación fue comunicada por el Comité Técnico de Árbitros (CTA), que decidió no utilizar una de las posibilidades contempladas en las recientes modificaciones de las Reglas de Juego. De esta manera, una confrontación verbal entre futbolistas no será considerada automáticamente como una acción que pueda derivar en una expulsión.

La normativa había cobrado especial relevancia después de distintos episodios protagonizados por jugadores durante partidos internacionales. Uno de los casos más recordados fue el cruce entre Vinícius Júnior y Gianluca Prestianni, ocurrido en la Champions League, que volvió a poner en el centro del debate la necesidad de contar con herramientas específicas para sancionar comportamientos discriminatorios.

Pese a no aplicar la posibilidad de mostrar directamente la tarjeta roja, el fútbol español sí estableció un mecanismo de sanción para las discusiones en las que los jugadores se cubran la boca. En esos casos, el futbolista que incurra en esa conducta será amonestado con tarjeta amarilla.

¿QUÉ DICE LA NORMATIVA QUE APLICARÁ LALIGA?

El CTA explicó que no utilizará la alternativa que permite considerar por sí sola una determinada conducta verbal como una infracción merecedora de expulsión. Por lo tanto, los árbitros españoles tendrán una postura diferente a la adoptada durante la última Copa del Mundo.

La situación cambia cuando un jugador utiliza el gesto de taparse la boca durante una discusión con un adversario. Si el árbitro detecta esa acción, deberá mostrarle tarjeta amarilla al futbolista involucrado. La medida busca desalentar la utilización de ese recurso para ocultar insultos o expresiones dirigidas contra un rival.

Sin embargo, la sanción dentro del campo no será necesariamente el final del procedimiento. El CTA aclaró que, si después del encuentro se demuestra que las palabras o gestos utilizados constituyeron lenguaje ofensivo, insultante, abusivo o discriminatorio, los organismos disciplinarios correspondientes podrán imponer sanciones adicionales.

De esta manera, LaLiga establece una especie de vía intermedia: no habrá expulsión automática por una confrontación verbal, pero tampoco quedará sin consecuencias una conducta considerada inapropiada. El árbitro tendrá herramientas para intervenir durante el partido y los tribunales podrán actuar posteriormente si existen elementos suficientes.

La decisión del fútbol español se suma a la postura tomada previamente por UEFA y CONMEBOL, que tampoco implementaron esta modificación en sus respectivas competiciones internacionales. Ambas confederaciones mantienen una posición firme contra cualquier forma de racismo y discriminación, pero decidieron no incorporar esta norma específica.

La particularidad de la denominada “Ley Vinícius” es que se trataba de una de las modificaciones opcionales dentro de las actualizaciones realizadas por la IFAB, por lo que cada organismo podía decidir si incorporarla o no en sus torneos.

La normativa busca responder a un problema concreto del fútbol moderno: las discusiones entre jugadores en las que pueden aparecer insultos racistas, homofóbicos o de otra naturaleza discriminatoria que quedan fuera del alcance del árbitro cuando son pronunciados de manera deliberadamente oculta.

Por ahora, el fútbol español eligió un camino diferente al de la expulsión directa. Taparse la boca durante una discusión tendrá como consecuencia una tarjeta amarilla, mientras que las expresiones que posteriormente sean comprobadas como ofensivas o discriminatorias podrán derivar en castigos más severos.

EL DEBATE SOBRE CÓMO SANCIONAR LAS EXPRESIONES DISCRIMINATORIAS

La decisión de LaLiga vuelve a abrir el debate sobre hasta dónde debe intervenir el reglamento para combatir el racismo y otras formas de discriminación. La intención de la nueva normativa es clara, pero su aplicación opcional genera diferentes criterios entre las competiciones.

En España, los árbitros tendrán que interpretar cada situación dentro del marco establecido por el CTA. Una discusión no será suficiente para expulsar a un futbolista, aunque determinados gestos, como cubrirse la boca deliberadamente, sí tendrán una consecuencia inmediata.

El sistema también contempla la posibilidad de que los organismos disciplinarios actúen después de los partidos. Esto permitirá analizar imágenes y otros elementos para determinar si detrás de una discusión hubo insultos, expresiones discriminatorias o comportamientos abusivos que merezcan una sanción adicional.

Así, mientras UEFA, CONMEBOL y ahora LaLiga optaron por no aplicar la versión más estricta de la normativa, el fútbol internacional continúa buscando una fórmula que permita combatir la discriminación sin generar criterios arbitrales diferentes entre una competencia y otra. La nueva temporada española será, en ese sentido, una prueba para determinar si el mecanismo de la tarjeta amarilla resulta suficiente o si el debate por una sanción más severa vuelve a instalarse.

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