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Rubio impulsa la defensa hemisférica con acuerdos en Barranquilla, Quito y Lima

La gira de Rubio consolida el Escudo de las Américas y designa nuevas organizaciones terroristas en la región.

El lunes pasado el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, aterrizó en Barranquilla para arrancar su cuarta gira por América Latina y el Caribe, representando al gobierno Trump. La visita, que también incluyó escalas en Quito y Lima, dejó en claro que Washington está poniendo la seguridad del hemisferio en la agenda prioritaria.

Acuerdos de seguridad en Barranquilla

En la ciudad costera, el presidente colombiano Gustavo Petro, asistido por el ministro de Defensa Iván De la Espriella, presentó el plan “Patriota Siglo XXI”. Ambos mandatarios firmaron la incorporación oficial de Colombia al “Escudo de las Américas”, una arquitectura de defensa concebida en agosto durante una reunión entre De la Espriella y el secretario de Guerra estadounidense. Los llamados “Acuerdos de Barranquilla” incluyeron memorandos sobre minerales críticos, tierras raras y cooperación en energía nuclear civil, subrayando la doble apuesta por la seguridad y los recursos estratégicos.

Designación de organizaciones terroristas en Quito

En Quito, Rubio anunció que la banda criminal “Los Tiguerones” pasará a formar parte de la lista de organizaciones terroristas extranjeras, sumándose a los grupos ya señalados como Los Choneros, Los Lobos y Chone Killers. La medida estuvo acompañada de una oferta de 45 millones de dólares en cooperación y la entrega de nuevas lanchas interceptoras para la Armada ecuatoriana. Además, el secretario de Estado informó sanciones contra siete exfuncionarios que, según la administración, recibieron sobornos de estructuras delictivas.

Perú se incorpora al Escudo de las Américas

En la capital peruana, la presidenta Keiko Fujimori confirmó la adhesión de su país al Escudo de las Américas, iniciativa que se consolidó en marzo en Miami. Rubio recibió la Orden El Sol del Perú, la condecoración más antigua del continente, y anunció una agenda de cooperación en inteligencia, ciberseguridad y logística, con la llegada del buque hospital USNS Comfort prevista para el próximo año.

Los números que acompañan a la gira son alarmantes: en 2023 Colombia reportó una producción histórica de cocaína de 2.664 toneladas, casi mil más que el año anterior; Perú se posicionó como el segundo productor mundial y se estima que el 70 % de esa cocaína transita por territorio ecuatoriano rumbo a EE. UU., Europa y Asia. En Ecuador la tasa de homicidios cerró 2025 en 50 por cada 100.000 habitantes, una de las más altas del planeta. En Colombia y Perú, la extorsión y otros delitos vinculados a los cárteles se expanden rápidamente, golpeando a pequeños comercios y a la clase media.

Más allá de la entrega de recursos y capacidades operativas, la visita de Rubio marca un giro en la política exterior estadounidense. Después de años de desinterés, la administración Trump reconoce que la seguridad de sus vecinos forma parte integral de la propia defensa de EE. UU. La alianza que se está tejiendo entre Washington y los gobiernos de De la Espriella, Noboa y Fujimori combina soberanía y cooperación, y abre la puerta a una relación más pragmática y efectiva en el hemisferio. Si la región logra canalizar esa oferta, podría gestarse una redefinición de la política hemisférica que trascienda la asistencia puntual y se convierta en un proyecto de seguridad compartida.

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