Controlar presión, tabaco y azúcar entre 45 y 65 suma 13 años de memoria
El control de la presión, el tabaquismo y la diabetes entre 45 y 65 años puede añadir hasta 13 años de vida sin demencia

Un estudio que siguió a más de 12.400 personas en Estados Unidos y China durante 26 años mostró que, si entre los 45 y los 65 años se logra mantener bajo control la hipertensión, el tabaquismo y la diabetes, se pueden ganar hasta 13 años de vida libre de demencia. La cifra no es un dato de ciencia ficción, es el resultado de una rigurosa recolección de historiales médicos.
La cifra global de demencia
La Organización Mundial de la Salud contabiliza hoy más de 57 millones de personas con algún tipo de demencia y proyecta que ese número suba a 139 millones para 2050. En Argentina, donde la expectativa de vida supera los 76 años y la población de adultos mayores crece de forma constante, la demencia ya no es un escenario lejano; es un tema que se toca en la mesa de cualquier familia.
Factores modificables que marcan la diferencia
El estudio controló variables como el sexo, la etnia y la presencia del gen APOE4, conocido por su asociación con el Alzheimer. Lo que quedó claro es que, dentro de la ventana de 20 años que abarca la edad media, la presión arterial alta, el consumo de tabaco y la diabetes son los tres riesgos que, cuando aparecen juntos, elevan de forma contundente la probabilidad de desarrollar demencia. A la inversa, quienes no presentaron ninguno de esos tres factores vivieron, en promedio, 13 años más sin la enfermedad y también mostraron menor mortalidad.
Qué significa para los cordobeses
Para los que cruzan la barrera de los 50 años en Córdoba, el mensaje es claro: una visita al cardiólogo, un control de glucosa y la decisión de dejar el cigarrillo no son caprichos de salud preventiva, sino la línea de defensa más sólida contra la pérdida de memoria. El corazón y el cerebro están ligados; si los vasos sanguíneos no rinden, el cerebro sufre. Mantener la presión, controlar la azúcar y dejar de fumar son medidas que, además de reducir el riesgo de enfermedad coronaria, también protegen la función cognitiva a largo plazo.
Limitaciones y la realidad argentina
Los autores del estudio aclararon que se trata de una investigación observacional, por lo que se observa una fuerte asociación pero no se prueba causalidad directa. Además, los datos provienen exclusivamente de población estadounidense y varían según etnia y sexo: las mujeres con los tres riesgos vivieron 18,1 años sin demencia frente a 16,6 en hombres, mientras que los blancos llegaron a 19,6 años y los negros a 16. Extrapolar esos números a la realidad argentina, con su propia dieta, acceso a la salud pública y hábitos, es un ejercicio que aún está por realizarse. No obstante, la señal es inequívoca: entre los 45 y los 65 años el cuerpo brinda una segunda oportunidad; lo que hagas en esos veinte años puede ser la diferencia entre 13 años de lucidez o 13 años de neblina.
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