Sobreviven al lodo: Chandika Shrestha vuelve a la vida tras diez días bajo la ceniza de Betrawati
Una mujer de 64 años es encontrada viva después de una avalancha que devastó el pueblo nepalí.

El sábado 5 de septiembre, en Betrawati, un pueblo a orillas del río que separa Nepal del Tíbet, los vecinos escucharon un tenue sonido que se transformó en un pedido de auxilio. La voz pertenecía a Chandika Shresta, una mujer de 64 años que llevaba diez días enterrada bajo barro, piedras y los restos de su propia casa.
El desastre que arrasó Betrawati
Una avalancha de agua y lodo, apodada «tsunami del cielo», se desencadenó a principios de mes tras el colapso de un glaciar del Himalaya. Aproximadamente 200 comercios desaparecieron, los dos puentes sobre el río fueron derribados y decenas de viviendas quedaron sepultadas. Las autoridades estiman al menos 1.300 muertos y 5.000 desaparecidos.
El hallazgo inesperado
Mientras inspeccionaban los escombros de una vivienda, un grupo de vecinos escuchó un ruido débil que se repitió. Al principio lo atribuyeron a restos moviéndose, incluso algunos lo interpretaron como un posible fantasma. La insistencia del sonido obligó a los habitantes a abrir una brecha en el lodo; con palas y mucho esfuerzo lograron llegar a la mano de Chandika, le dieron agua y la sacaron de la estructura parcialmente derrumbada.
Rescate y evacuación
Un helicóptero de la Fuerza Aérea nepalesa llegó minutos después y trasladó a Chandika al hospital de Katmandú, donde fue ingresada con una infección en la pierna. Su familia, que había celebrado un funeral simbólico dos días antes, no podía creer que la mujer que dieron por muerta estuviera viva. Su esposo, Ananda Lal Shrestha, sigue desaparecido; los equipos de búsqueda no hallaron su cuerpo ni el de su mujer en los morgues de la zona, a más de 130 kilómetros río abajo.
El funeral simbólico y la nueva ceremonia
El jueves 3 de septiembre, ante la ausencia de cuerpos, alrededor de 60 familiares realizaron una cremación simbólica usando efigies sagradas y haces de hierba kusha, una práctica que se extendió a cientos de familias tras las inundaciones. Ahora la familia Shrestha tendrá que llevar a cabo nuevos rituales para purificar a Chandika y anular el rito simbólico ya efectuado.
El contexto de la catástrofe del Himalaya
El colapso glaciar que desencadenó la avalancha desplazó la casa de Chandika unos 200 metros río abajo, según testigos y autoridades. Los equipos de rescate, que ya habían perdido la esperanza de encontrar sobrevivientes entre los escombros, se vieron sorprendidos por la resistencia de la mujer, quien superó las 72 horas críticas que suelen marcar la mortalidad en este tipo de desastres.
Betrawati sigue sumida en la devastación: cerca de 300 personas continúan desaparecidas y la reconstrucción de puentes y comercios parece lejana. El grito de Chandika, escuchado bajo el barro, devolvió a una familia la posibilidad de volver a abrazar a quien habían despedido hace apenas dos días, y dejó una lección de esperanza en medio del caos.
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