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Soldados nepaleses se arrastran por el lodo de Rasuwa para rescatar a cientos tras el colapso del glaciar

El ejército nepaleses avanza a rastras por el lodo de Rasuwa para salvar a cientos tras el derrumbe de un glaciar en el Himalaya.

El viernes, en el remoto distrito de Rasuwa, el ejército de Nepal descendió de un helicóptero y comenzó a avanzar a rastras por un talud de lodo espeso para alcanzar la entrada del túnel del proyecto hidroeléctrico Upper Trishuli, donde cientos de trabajadores y residentes estaban atrapados después del derrumbe de un glaciar en la cordillera del Himalaya.

Los militares avanzan como lagartijas entre la masa fangosa

Las imágenes difundidas por la Oficina del Primer Ministro mostraron a los soldados, con cascos y uniformes, desplazándose centímetro a centímetro mientras el lodo les alcanzaba las rodillas. Testigos locales describieron la escena como “como lagartijas”, una metáfora que quedó grabada en la memoria de la comunidad. Cada paso exigía una combinación de fuerza bruta y coordinación, ya que la pendiente se volvía más resbaladiza con cada movimiento.

Evacuaciones bajo presión y la búsqueda que sigue

Según la oficina del Primer Ministro, el ejército logró evacuar a 350 personas del interior del túnel, pese a las corrientes rápidas y la inestabilidad del terreno. Más de 100 individuos permanecían aún atrapados, lo que obligó a los equipos de rescate a mantener la operación en marcha. El portavoz del ejército, Raja Ram Basnet, confirmó ante AFP que dos helicópteros habían sido enviados al sector y que la prioridad era localizar los accesos seguros al túnel.

Dev Shrestha, uno de los evacuados, relató que había al menos 400 personas en el sitio y que “murieron más personas de las que fueron rescatadas”. En total, el ejército trasladó a 533 residentes de zonas afectadas en todo Rasuwa, elevando el número de evacuados a 883.

Orígenes del desastre: el colapso del glaciar y su magnitud

El miércoles por la mañana, la parte inferior de un glaciar de gran altitud se desplomó cerca de la frontera entre Nepal y el Tíbet, generando una avalancha de roca, hielo, lodo y escombros que arrasó aldeas, centrales eléctricas, carreteras y puentes a lo largo del corredor Katmandú‑Lhasa. El Servicio Geológico de EE. UU. (USGS) aclaró que lo que inicialmente se reportó como un sismo de magnitud 4,4 era, en realidad, la energía sísmica producida por el propio colapso del glaciar; no hubo terremoto.

La catástrofe dejó 538 muertos en Nepal y cerca de mil desaparecidos, entre los que se cuentan 540 extranjeros de más de veinte países, muchos peregrinos que se dirigían al sagrado Kailash Mansarovar en el Tíbet. En el lado chino, las autoridades reportaron tres muertos y 558 desaparecidos en el condado de Gyirong, con 260 extranjeros entre ellos.

Repercusiones internacionales y la respuesta de los vecinos

Imágenes de drones mostraron un lago represado por los escombros del glaciar en la zona fronteriza, que se desbordó a primera hora del viernes generando nuevas alertas río abajo. Los equipos de rescate chinos, que habían suspendido brevemente sus labores por el riesgo de desbordamiento, reanudaron la operación tras evaluar la situación como manejable.

Más de 5 000 efectivos del ejército y la policía nepaleses participaron en la búsqueda de supervivientes y la recuperación de cuerpos, mientras helicópteros militares transportaban tiendas de campaña, alimentos y suministros a comunidades aisladas por la destrucción de decenas de puentes y más de 64 kilómetros de carreteras. India, Australia y Corea del Sur enviaron equipos de ayuda y rescate, y el administrador del distrito de Chitwan, Ganesh Aryal, informó que su jurisdicción había recuperado 103 cuerpos arrastrados por el sistema fluvial hasta las llanuras.

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