Trump y Xi Jinping sellan una visita histórica a la Casa Blanca tras una década
Trump y Xi Jinping dialogaron sobre IA, Taiwán y comercio en una histórica visita de Estado a la Casa Blanca.

Una recepción histórica
El jueves pasado el presidente de EE. UU., Donald Trump, recibió al mandatario chino Xi Jinping en la Casa Blanca, marcando la primera visita de Estado del líder de Pekín desde 2015. El encuentro comenzó con una ceremonia protocolar en la Base Conjunta Andrews, la primera vez en más de sesenta años que un jefe de Estado extranjero es recibido allí en persona, y se extendió por más de tres horas.
Trump describió a Xi, de 73 años, como “fuerte, vibrante y en forma”, aludiendo a los rumores que circulaban sobre su salud. La ceremonia oficial se trasladó al jardín sur, donde un desfile militar y el sobrevuelo de un bombardero B‑2, el mismo que participó en los ataques a instalaciones nucleares iraníes el año pasado, dieron un marco de solemnidad a la visita.
Diálogo sobre IA, Taiwán y la trampa de Tucídides
En la Oficina Oval, los dos mandatarios abordaron los temas más delicados de la relación bilateral. Xi subrayó que los intereses de ambas naciones están “profundamente entrelazados” y pidió que la competencia se mantenga “sana y dentro de límites”. Insistió en que el desarrollo de la inteligencia artificial debe quedar bajo control humano, mientras que Trump, que ha minimizado los riesgos de la IA, escuchó sin comprometer su postura.
El presidente chino también recalcó la necesidad de evitar “conflicto o confrontación” entre EE. UU. y China, y pidió prudencia respecto a Taiwán, recordando la presión de Beijing para que Washington suspenda la venta de armas a la isla. Trump, por su parte, recordó que había congelado la aprobación final de un paquete armamentístico de 14.000 millones de dólares, utilizándolo como “una muy buena carta de negociación”.
Tregua comercial y presión política
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció una extensión de dos meses de la tregua comercial que vencía el 10 de noviembre, con el objetivo de estabilizar una economía china que atraviesa una desaceleración interna y un sector exportador de alta tecnología que sigue firme. La medida también responde a la presión del Partido Republicano, que necesita evitar una nueva crisis económica de cara a las elecciones legislativas de noviembre.
En la semana previa, los ministros de Finanzas de ambos países se reunieron y Washington propuso un “mecanismo de notificación” para incidentes vinculados a la IA, una señal de que la cooperación técnica sigue siendo un punto de encuentro pese a las diferencias estratégicas.
Gestos simbólicos y agenda cultural
Xi anunció que China enviará a 100.000 jóvenes estadounidenses a estudiar en el país durante los próximos cinco años y que dos pandas llegarán al zoológico de Atlanta, describiéndolos como “embajadores de la amistad”. Las primeras damas, Melania Trump y Peng Liyuan, visitaron el Museo Nacional de Arte Asiático del Smithsonian, reforzando la dimensión cultural del encuentro.
Al caer la noche, Trump y Melania ofrecieron una cena de Estado con un menú que incluía velouté de zapallo amarillo, róbalo con costra de sésamo y un postre de vainilla con helado de miel, brindando en honor a Richard Nixon, quien abrió la puerta a China en 1972.
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