Salud

Kéfir en los pasillos: ¿Qué hay detrás del envase?

Un estudio revela que la mayoría del kéfir en los supermercados no declara sus levaduras, generando incertidumbre al consumidor.

Frasco de kéfir en la góndola de un supermercado

El estudio que desató la polémica

En agosto de 2025 un equipo de la Universitat Rovira i Virgili revisó las etiquetas de todo lo que se vende bajo la marca “kéfir” en los siete grupos mayoristas y una docena de cadenas más pequeñas de España. Analizaron 170 productos de 46 marcas y solo 36, o sea un 21,2 %, dejaron constancia de la presencia de levaduras.

¿Por qué las levaduras son la clave del kéfir?

El kéfir de verdad se elabora a partir de granos gelatinosa donde conviven bacterias lácticas, acéticas y, sobre todo, levaduras. La literatura microbiológica identifica hasta 23 especies distintas en esos granos, y sin ellas desaparecen gran parte de los supuestos efectos probióticos que la gente busca.

Un vacío regulatorio que genera confusión

El Codex Alimentarius establece que para que un producto se considere kéfir debe contener al menos 10 000 levaduras vivas por gramo. En cambio, la normativa española, el Real Decreto 271/2014, solo regula el yogur y no obliga a declarar las levaduras en el kéfir. El consumidor queda sin pista clara en la etiqueta.

Grandes marcas y sus jugadas

Resulta curioso que la mayoría de los envases que sí indican levaduras pertenezcan a multinacionales. Danone, por ejemplo, anunció en mayo que su “fermentación natural con levaduras” será certificada por AENOR, una movida que parece buscar posicionarse como la única marca transparente del sector.

¿Qué hacer el consumidor cordobés?

Mientras no haya laboratorios independientes que analicen cada lote, la única herramienta disponible es leer con atención la lista de ingredientes y buscar expresiones como “levaduras vivas”. Si la información no aparece, lo más seguro es que el producto no sea el kéfir tradicional.

En Argentina la tendencia al consumo de probióticos ha crecido en los últimos años, y el kéfir se ha convertido en una opción frecuente en los supermercados cordobeses. Sin embargo, la falta de exigencia en la legislación española muestra lo que podría pasar si la normativa local no se actualiza: el marketing gana sobre la ciencia y el consumidor paga de más por una “movida” que no cumple lo prometido.

La presión de consumidores informados y de profesionales de la salud puede impulsar cambios. Mientras tanto, la recomendación es buscar marcas que, además de declarar levaduras, cuenten con certificaciones de calidad o que provengan de productores artesanales que garantizan el proceso tradicional.

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