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Violencia en Paraguay: el clásico entre Cerro Porteño y Olimpia tuvo otra vez a los incidentes como protagonistas

Cerro Porteño y Olimpia protagonizaron este domingo una nueva edición del Superclásico del fútbol paraguayo. El enfrentamiento terminó en triunfo 2-0 del “Decano”, pero los disturbios en las tribunas empañaron la tarde de actividad en La Nueva Olla.

Tras la apertura del marcador al 13′ a través de Eduardo Delmás, Romeo Benítez anotó el segundo tanto en favor de los dirigidos por Pablo “Vitamina” Sánchez y desató la violencia de los aficionados locales. Desde la Tribuna Preferencial en Asunción los seguidores más enfurecidos comenzaron a arrojar proyectiles y butacas en medio del festejo de los jugadores rivales.

El árbitro principal Gabriel Benítez detuvo el partido a la vez que los efectivos de seguridad intentaban calmar las aguas y apaciguar los desmadres en las gradas. Sin embargo, los esfuerzos por mantener la “paz” no alcanzaron y luego del pitazo final se produjo una invasión de campo de mientras los futbolistas del cuadro “albo” celebraban el triunfo.

La Policía intervino con gases lacrimógenos y balas de goma, en medio de una serie de corridas y un caos general que hicieron rememorar a los presentes a los incidentes del clásico suspendido meses atrás.

LOS HECHOS DE VIOLENCIA QUE EMPAÑARON EL CLÁSICO ENTRE CERRO PORTEÑO Y OLIMPIA EN ABRIL

El pasado 19 de abril, Cerro Porteño y Olimpia se midieron en el Defensores del Chaco. Corrían 30 minutos del superclásico paraguayo cuando el árbitro Juan Gabriel Benítez ordenó parar el encuentro a raíz de incidentes en en el sector de la Gradería Norte, donde se encontraba la hinchada de Cerro Porteño.

Los hinchas se enfrentaron con la Policía Nacional, cuyos efectivos tuvieron que recurrir al uso de balas de goma, gas pimienta y solicitar refuerzos para intentar controlar los disturbios que se desataron entre los simpatizantes azulgranas. Incluso, hinchas de Cerro Porteño le quitaron un escudo a uno de los efectivos y comenzaron a exhibirlo como un trofeo de guerra, agravando aún más el clima de tensión y desorden en el estadio.

Los gases lacrimógenos obligaron a una evacuación desesperada en todo el estadio Defensores del Chaco. A raíz de esta situación, Michel Sánchez, director de competiciones de la Asociación Paraguaya de Fútbol, ratificó que el partido quedaba definitivamente suspendido debido a los graves incidentes registrados. La decisión fue tomada tras evaluar que no existían las garantías mínimas de seguridad para continuar con el espectáculo deportivo.

La crisis de seguridad en el Defensores del Chaco escaló a niveles críticos cuando el público, asfixiado por los gases lacrimógenos y el gas pimienta, decidió saltar al campo de juego como única vía de escape. Lo que inició como una evacuación interna se convirtió en un escenario de confusión total, donde aficionados tanto de Olimpia como de Cerro Porteño abandonaron las gradas para ponerse a salvo sobre el césped.

En el campo, se pudieron observar escenas de asistencia inmediata: paramédicos, bomberos e incluso los propios futbolistas ayudando a los afectados con agua y toallas para mitigar el ardor en los ojos y las vías respiratorias.

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