Marine Le Pen encabeza con holgada ventaja la contienda presidencial francesa
Le Pen encabeza los sondeos y el centro francés se muestra más dividido que nunca.

El 13 de septiembre, Marine Le Pen tomó el micrófono en un mitin de la Agrupación Nacional y anunció oficialmente su candidatura a la presidencia de Francia, dejando claro que la ultraderecha está lista para pelear por la cúpula del Estado. Las últimas encuestas la sitúan entre un 32 % y un 36 % de intención de voto, lo que la coloca al menos 13 puntos por delante del ex primer ministro Édouard Philippe, quien lidera la lista de los centristas.
Las encuestas la colocan en la cima
Cinco sondeos publicados en las últimas semanas coinciden en ubicar a Le Pen como la favorita indiscutida para la primera vuelta. Cuando se simulan escenarios de segunda vuelta, su margen supera el 50 % frente a cualquier rival; en el caso de Philippe, la proyección es de 55 % contra 45 %. Los analistas advierten que los sondeos a tan largo plazo pueden fallar, pero la consistencia de los números sugiere que la candidata tiene ahora una posibilidad real de romper la barrera del 50 %.
El centro fragmentado y sin rumbo
El bloque centrista francés se muestra más disperso que nunca. Desde los socialistas hasta los republicanos, más de quince nombres rondan la contienda y muchos todavía no han definido su paso a primarias. Esa fragmentación dificulta que alguno logre pasar a la segunda vuelta, lo que abre la puerta a una pugna directa entre Le Pen y el líder de la izquierda populista, Jean‑Luc Mélenchon.
Los intentos de unir al centro han chocado con la falta de un mensaje claro. Un estudio reciente de estrategas británicos, liderado por Claire Ainsley y Deborah Mattinson, muestra que los votantes centristas sienten que sus fuerzas están vacías y no saben a quién acudir. Sin energía ni una propuesta viral, el centro corre el riesgo de quedar fuera del balotaje.
Lecciones de otras democracias europeas
En Europa, partidos populistas de derecha han ganado terreno, pero en países como Hungría, Polonia o los Países Bajos, líderes centristas lograron revertir la tendencia. La clave, según los observadores, ha sido combinar energía de campaña, una postura rebelde frente a sus propias estructuras y propuestas concretas que conecten con la gente, como la creación de nuevas ciudades para aliviar la crisis habitacional.
Figuras como Peter Magyar en Hungría o Rob Jetten en los Países Bajos mostraron cómo el contacto directo con los electores y la capacidad de generar iniciativas virales pueden frenar la marea populista. En Francia, sin embargo, los candidatos centristas aún no han encontrado una fórmula que combine esos tres pilares.
Los posibles frenos a la oleada Le Pen
Entre los nombres que podrían plantear un desafío real, el más cercano es el propio Philippe, alcalde de Le Havre y ex primer ministro. Su experiencia le da autoridad, pero le falta una frase o idea que quede en la memoria del electorado. Gabriel Attal, el joven exministro de educación, muestra carisma y una capacidad de improvisación que le favorece, aunque sus cifras siguen rezagadas. Bruno Retailleau, otro veterano del interior, tampoco ha logrado despegar en las encuestas.
Mientras tanto, Mélenchon, con su estilo provocador y su propuesta de “quemar” la deuda soberana, representa la única alternativa de izquierda que ha conseguido consolidar una base fiel. Si el centro no logra consolidarse, la segunda vuelta podría reducirse a un duelo entre Le Pen y Mélenchon, una contienda que polarizaría aún más al país.
En definitiva, la carrera presidencial francesa avanza con una Le Pen que parece haber superado la barrera de lo posible. El centro, cansado y desorganizado, necesita una figura inesperada que logre unir a sus distintas corrientes antes de que la campaña entre en la fase decisiva en abril y mayo del próximo año.
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