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Francia, Reino Unido y Canadá respaldan el llamamiento de Trump a un alto al fuego energético entre Rusia y Ucrania

Trump propone una tregua eléctrica y recibe el apoyo de Francia, Reino Unido y Canadá, mientras Kiev exige garantías de cumplimiento.

El domingo Donald Trump utilizó su cuenta en Truth Social para anunciar que Rusia y Ucrania habrían llegado a un acuerdo que detendría los ataques contra la infraestructura eléctrica de ambos países. La declaración surgió en medio de una nueva oleada de bombardeos rusos contra centrales y subestaciones ucranianas.

Apoyo de París, Londres y Ottawa al llamamiento de Trump

El presidente francés, Emmanuel Macron, respondió al instante y confirmó que Francia respalda “sin reservas el llamamiento a una verdadera tregua energética”. Macron subrayó, sin embargo, que Moscú sigue rechazando la iniciativa y que, en las últimas horas, ha intensificado los ataques contra la red eléctrica ucraniana.

Desde Londres, el primer ministro británico Andy Burnham expresó el respaldo del Reino Unido a un alto al fuego energético sostenido. En un mensaje publicado en X, Burnham señaló que Moscú había incrementado los ataques durante el fin de semana, pero consideró que la propuesta de Trump representa “el mejor camino para restablecer el suministro de energía y combustible a los mercados mundiales”.

El primer ministro canadiense, Mark Carney, confirmó en una llamada con Trump su firme apoyo a la tregua y reiteró el pedido del presidente ucraniano Volodímir Zelensky de que Rusia ponga fin de inmediato a los bombardeos contra la infraestructura energética y la población civil.

Reacción de Kiev ante el anuncio inesperado

Zelensky, sorprendido por la noticia, declaró a Axios que no había sido informado de ningún pacto y que la información le llegó de golpe. El mandatario ucraniano puntualizó que aceptarían el alto al fuego si Rusia también lo respetara, y pidió detalles claros sobre los contactos entre Washington y Moscú, exigiendo que el presidente ruso cumpla con lo anunciado por Trump.

El mismo día el presidente ucraniano denunció que los ataques rusos continuaban con la misma intensidad, citando el bombardeo de una planta energética en Kiev y nuevas ofensivas contra instalaciones en la región de Kharkiv, donde tres personas perdieron la vida. El operador nacional Ukrenergo advirtió que, a partir del lunes, habría restricciones de suministro en varias regiones del país.

El trasfondo de la guerra energética

Desde el inicio del conflicto, los ataques a la red eléctrica se han convertido en una herramienta estratégica para debilitar la capacidad de resistencia de Ucrania. La escasez de energía ha provocado apagones masivos en Kiev y otras ciudades, obligando a la población a recurrir a generadores y a limitar la producción industrial.

Los aliados occidentales han enviado ayuda en forma de generadores portátiles y combustible, pero la falta de una pausa coordinada sigue obstaculizando la recuperación. En años anteriores se intentaron varios acuerdos parciales para proteger la infraestructura civil, pero ninguno logró detener la escalada de los bombardeos.

Perspectivas y próximos pasos

Mientras París, Londres y Ottawa avalan la iniciativa, Moscú mantiene su postura de rechazo, argumentando que una pausa prolongada permitiría al ejército ucraniano reagruparse. Zelensky, por su parte, ha mencionado que Ucrania podría organizar elecciones si se garantiza un alto al fuego de al menos dos meses, condición que Rusia ha descartado hasta ahora.

La comunidad diplomática observa si la presión de los países aliados será suficiente para que Rusia considere una pausa en los ataques a la energía, o si la guerra continuará sin cambios, manteniendo a la población ucraniana en la oscuridad.

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