Corea del Norte advierte con fuerza una respuesta militar ante los ejercicios Freedom Edge y Orient Shield
Pyongyang advierte con acciones más fuertes mientras EE. UU., Corea del Sur y Japón continúan sus maniobras conjuntas

Corea del Norte advierte con fuerza una respuesta militar ante los ejercicios Freedom Edge y Orient Shield
El lunes el Ministerio de Defensa de Pyongyang volvió a elevar la voz contra Estados Unidos, Corea del Sur y Japón, prometiendo una “contrarrespuesta” más poderosa si los ejercicios conjuntos se convierten en una nueva confrontación. El ministro Kim Song‑gi denunció el inicio del entrenamiento multinacional Freedom Edge, que arranca en aguas internacionales próximas a la península coreana, y aseguró que el país está preparado para actuar de inmediato.
Freedom Edge: la reacción de Pyongyang
Según la agencia estatal, Freedom Edge es una maniobra de cinco días que combina operaciones marítimas, aéreas y cibernéticas al este y al sur de la isla surcoreana de Jeju. Para Kim Song‑gi esa actividad representa una provocación directa y una transformación de la arquitectura de seguridad regional. El ministro advirtió que, de persistir la presión, Corea del Norte tomará “fuertes medidas de contrarrespuesta desde una posición de fuerza”.
El funcionario también sostuvo que la cooperación militar entre Washington, Seúl y Tokio lleva la situación al “límite de la inestabilidad” en la península y más allá, incrementando el riesgo de enfrentamientos armados.
Orient Shield y la percepción de amenaza
Pyongyang no se limitó a Freedom Edge; también criticó el ejercicio Orient Shield, programado entre EE. UU., Japón y Australia. La denuncia se centró en el despliegue de capacidades militares estadounidenses en territorio japonés, que el régimen considera parte de una ampliación ofensiva dirigida contra la República Popular Democrática de Corea.
El Ministerio de Defensa norcoreano describió el mecanismo trilateral como cada vez más agresivo y dejó clara su intención de no permanecer pasivo ante lo que califica como “preparativos para una confrontación”. “Si es necesario, demostraremos en la práctica nuestra voluntad y capacidad de responder con acciones más poderosas y decididas”, reiteró Kim Song‑gi.
Nuevas capacidades navales y nucleares
La amenaza se produce mientras el liderazgo norcoreano refuerza públicamente su capacidad naval y nuclear. Un día antes, Kim Jong un presidió la puesta en marcha del destructor Kang Kon, de unos 5.000 toneladas, en el puerto oriental de Wonsan, vinculándolo a la estrategia de disuasión nuclear y asegurando que “el buque de nueva generación debe asestar un golpe mortal a los enemigos”.
El líder también anunció un plan para ampliar la flota y prometió mostrar al mundo nuevos avances en los próximos ocho meses. El Kang Kon, que sufrió un accidente durante su lanzamiento en mayo de 2025, fue reparado y probado antes de su incorporación oficial, subrayando la determinación de Pyongyang de mantener una presencia naval moderna.
Contexto de los ejercicios y la tensión regional
Aunque Washington había recortado recientemente la escala de algunos entrenamientos con Seúl, Freedom Edge siguió adelante, reuniendo a las fuerzas de los tres países en aguas cercanas a la península. La continuidad de la maniobra se da en medio de una creciente actividad militar norcoreana, que incluye pruebas de misiles y el desarrollo de sistemas de armamento más avanzados.
Para la comunidad internacional, la escalada de retórica y la puesta en marcha de buques como el Kang Kon añaden incertidumbre a la ya tensa seguridad en el Indo‑Pacífico, mientras los aliados buscan equilibrar la disuasión con la prevención de una confrontación directa.
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