Dron ucraniano prende en llamas la planta de gas de Novy Urengoy, la primera incursión al Ártico ruso
Un dron de Kiev alcanzó la instalación de gas en la zona ártica de Yamalo‑Nenets, evidenciando una nueva fase del conflicto

Un dron de origen ucraniano impactó este miércoles la planta de gas natural de Novy Urengoy, en la zona ártica de la región de Yamalo‑Nenets, provocando un incendio que obligó a evacuar al personal de forma preventiva. La instalación, que procesa cerca de 19,5 millones de toneladas anuales de gas condensado, se incendió tras la caída de restos del artefacto, a una distancia estimada entre 2.800 y 3.300 kilómetros de la frontera con Ucrania.
Autoridades locales confirman la represión del ataque
El gobernador de la región, Dmitri Artiujov, informó por Telegram que el ataque fue contenido sin que se registraran víctimas. Según el mandatario, los equipos de emergencia lograron contener el fuego antes de que se produjeran derrames significativos y, por precaución, evacuaron a los trabajadores de la planta.
Por qué Novy Urengoy es un objetivo estratégico
Novy Urengoy, con casi 100 mil habitantes, se ubica al sur del Círculo Polar Ártico y constituye uno de los nodos más importantes de la producción de gas de Rusia. La región de Yamalo‑Nenets aporta alrededor del 80 % del gas natural del país y es el punto de partida del gasoducto “Fuerza de Siberia 2”, un proyecto firmado en 2025 entre Gazprom y la petrolera china CNPC, cuya capacidad prevista supera los 50 000 millones de metros cúbicos al año.
El salto de alcance de los drones ucranianos
El ataque supera el récord anterior, alcanzado hace dos meses cuando un dron ucraniano llegó a la refinería de Omsk a 2.500 km de la frontera. Desde entonces, la frecuencia de incursiones de largo alcance ha crecido de forma sostenida. La BBC contabilizó 21 de las 38 refinerías rusas atacadas desde enero de 2025, y The Economist estimó que en 2025 se realizaron 685 ataques ucranianos de gran distancia, con una proyección que supera los 800 para 2026.
De la improvisación a la industria de drones
Al inicio del conflicto, la falta de armamento pesado obligó a Kiev a adaptar drones comerciales para lanzar granadas. Ese proceso dio origen al programa “Ejército de Drones”, impulsado por Mijaílo Fedorov desde el Ministerio de Transformación Digital, que pasó de producir unidades artesanales a fabricar más de un millón de drones FPV en 2024 y duplicó la cifra en 2025. Hoy esos aparatos, de bajo costo, son responsables de hasta el 80 % de los daños en el frente, según fuentes oficiales.
Tecnología y producción en ambos bandos
Empresas privadas como Fire Point, creada en 2022, desarrollaron el dron FP‑1, capaz de alcanzar objetivos a más de 1.600 km con una ojiva de 120 kg y un precio de 55.000 USD, mucho menor que los sistemas comparables. La compañía incrementó su producción de 30 unidades mensuales a más de 100 diarias en un año, aportando alrededor del 60 % de los ataques ucranianos dentro de Rusia. Por su parte, Rusia amplió su propia línea de drones baratos, importando el Shahed‑136 iraní (rebautizado Geran‑2) y fabricando más de 6.200 unidades, incluidas variantes a reacción, en la planta de Alabuga, Tatarstán.
Una guerra que se extiende a la tundra
El reciente golpe en la tundra ártica demuestra que el conflicto ya no se decide únicamente en la línea de frente de mil kilómetros, sino que la carrera por desarrollar y lanzar drones a distancias cada vez mayores se ha convertido en un frente decisivo. La incursión en Novy Urengoy abre una nueva fase, donde la infraestructura energética del extremo norte ruso pasa a ser un objetivo estratégico para Kiev, complicando aún más la ya compleja dinámica del conflicto.
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