El bajón de las 15 en Córdoba: por qué nos apaga el cerebro y cómo mantener la energía
Entendé por qué el cerebro baja a las tres y qué medidas adoptar para seguir productivo en la tarde.

El bajón de las 15 en Córdoba: por qué nos apaga el cerebro y cómo mantener la energía
En la tarde de cualquier día laborable en la capital cordobesa, la mayoría de los empleados siente que a las tres de la tarde la energía se esfuma y la concentración se vuelve un desafío. Ese bajón, conocido popularmente como “el bajón de las 15”, no es sólo cuestión de hambre; es el resultado de procesos neuroquímicos y del reloj biológico que operan en nuestro cuerpo.

Cómo funciona el reloj interno y la adenosina
Los neurocientíficos describen la vigilia como la interacción de dos sistemas. El primero es la acumulación de adenosina, una molécula que actúa como señal de cansancio cada vez que el cerebro está activo. Si no hubiera un contrapeso, la sensación de sueño se iría acumulando sin parar.
El segundo proceso está regulado por la luz y la melatonina. Durante el día, la exposición a la luz solar inhibe la liberación de melatonina y mantiene la alerta. Cuando la luz disminuye, la glándula pineal la secreta y la somnolencia se dispara. Aunque el sol sigue alto a las 15:00, el ritmo circadiano muestra un valle natural de vigilia entre la 1 y la 3 de la tarde, y ahí se concentra el famoso bajón.
El almuerzo y la caída de la energía
Varios estudios, entre ellos los de la profesora Michelle Spear de la Universidad de Bristol, demuestran que una comida copiosa eleva la glucosa en sangre y activa el sistema de orexinas en el hipotálamo. Ese mismo sistema, que normalmente nos mantiene despiertos, se “apaga” momentáneamente al detectar abundante energía, intensificando la sensación de sueño.
En una oficina cordobesa, un almuerzo pesado –por ejemplo, una milanesa con papas y una porción generosa de postre– puede traducirse en una caída de la productividad que se percibe en la velocidad de respuesta de los equipos de atención al cliente.
Opciones para esquivar el bajón sin café
La cafeína bloquea los receptores de adenosina, pero la molécula sigue acumulándose y el efecto desaparece tan pronto como el cuerpo la metaboliza. En vez de cargar con más tazas, los expertos sugieren exponer la vista a luz natural; si la oficina tiene ventanas, abrirlas y dejar entrar el sol ayuda a frenar la somnolencia.
Cuando la luz natural no alcanza, se pueden usar lámparas LED con alta componente azul que imitan la luz del día. Otra alternativa probada es la “siesta relámpago”: diez minutos de descanso justo después del almuerzo reducen la presión de la adenosina sin romper el ciclo de sueño nocturno.
Repercusiones en las oficinas cordobesas
Empresas de la zona reportan que el bajón de las 15 reduce alrededor del 20 % la velocidad de respuesta de los equipos de atención al cliente. Algunas han reconfigurado sus horarios, adelantando reuniones estratégicas antes de la 1 p.m. y dejando espacios breves de descanso después del almuerzo.
Pequeños cambios, como abrir ventanas para que entre luz solar o instalar luces LED de tono frío, pueden marcar la diferencia entre una tarde productiva y una jornada de “cabeza en blanco”. Entender que el cansancio de la tarde es parte del diseño biológico nos permite planificar mejor nuestras tareas y evitar que el bajón de las 15 nos deje sin energía justo cuando más lo necesitamos.
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