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Alerta roja en Nepal: nuevas inundaciones tras colapso glaciar dejan 804 muertos

Autoridades nepalesas emiten alerta máxima mientras rescates continúan en la zona de Katmandú

Alarma de máxima urgencia

El domingo las sirenas volvieron a sonar en varias provincias de Nepal luego de que el caudal del río Bhotekoshi repuntara de forma alarmante. Mensajes de texto llegaron a los teléfonos de los habitantes de los distritos más vulnerables, instándolos a permanecer en máxima vigilancia mientras los equipos de rescate continúan trabajando en la carretera que conecta a Katmandú con las áreas más afectadas.

Rescates y daños en la zona de Katmandú

En Dhading, una de las regiones más golpeadas, los vecinos empezaron a regresar a viviendas reducidas a escombros. Entre lodo y restos, algunos lograron salvar gallinas y objetos personales, pero la mayoría describió la escena como «todo está arruinado, no queda nada, ni siquiera nuestra casa». La central eléctrica local, que abastece a más de 20.000 usuarios, tiene a sus técnicos inspeccionando los equipos para evaluar el alcance de los daños.

En la localidad de Galchhi, la gente se aglomeró sobre un puente para observar el caudal del río, que arrastró rocas del tamaño de un coche y dejó vehículos y tractores sumergidos bajo un manto grisáceo de sedimento. Las autoridades cerraron los puentes colgantes con silbatos y los residentes tuvieron que buscar rutas alternas para evitar quedar atrapados en la corriente.

Causas del desastre: colapso glaciar

El origen de la catástrofe se remonta a un colapso glaciar en la alta cordillera del Himalaya. Imágenes satelitales mostraron que el lecho rocoso bajo el glaciar se derrumbó, generando una avalancha de rocas y agua que se tradujo en un movimiento de masa de magnitud 5,2. El torrente resultante inundó valles tanto en el Tíbet como en Nepal, destruyendo puentes, viviendas y carreteras en cuestión de horas.

Repercusiones internacionales y llamado al clima

El saldo oficial asciende a 788 muertos en Nepal y 16 en China, sumando 804 fallecidos en ambos lados de la frontera, y se contabilizan más de 3.000 desaparecidos, entre ellos cientos de extranjeros que viajaban por la zona para trabajar, hacer turismo o peregrinar. El ministro de Relaciones Exteriores, Shisir Khanal, pidió una respuesta global al cambio climático, señalando que Nepal aporta solo el 0,1 % de las emisiones mundiales pero sufre la mayor parte del impacto.

Malasia anunció que enviará un equipo de búsqueda y rescate y aportará un millón de dólares en ayuda financiera. Mientras tanto, la población local sigue recibiendo alertas constantes que dificultan la vida cotidiana; como comentó Govind Shreshta, «a veces dicen que viene una inundación y tenemos que correr al terreno alto, incluso de noche».

Este episodio se suma a una serie de eventos extremos que el país ha registrado en los últimos años, cuando los monzones y los desbordes de lagos glaciares han puesto a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades. La combinación de un terreno montañoso, la escasez de infraestructuras de mitigación y el aumento de temperaturas globales convierte a Nepal en un escenario particularmente sensible a este tipo de catástrofes.

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