Caminar para Vivir: El Poder de la Actividad Física en la Tercera Edad
La actividad física regular es clave para mantener la salud y la calidad de vida en la tercera edad

La tercera edad es un período de la vida en el que el cuerpo experimenta una serie de cambios que pueden afectar la salud y la calidad de vida. Uno de los factores más importantes para mantener la salud en esta etapa es la actividad física regular. Aunque la idea de que debemos dar 10.000 pasos al día se ha convertido en un mantra para muchos, investigaciones recientes sugieren que esta cifra no tiene base científica y puede ser perjudicial para las personas mayores de 70 años.
Rafael Hidalgo, un entrenador personal con experiencia en el trabajo con adultos mayores, asegura que caminar entre 20-30 minutos, cinco días a la semana, es suficiente para obtener beneficios cardiovasculares, de movilidad y bienestar general en personas de esta edad. Esto se debe a que, a medida que envejecemos, nuestro cuerpo requiere menos esfuerzo para mantener la salud. La clave es encontrar un ritmo y un estilo de vida que se adapte a las necesidades individuales, y no sentirse presionado por cumplir con una cifra determinada de pasos.
El sedentarismo es un problema creciente en muchas partes del mundo, especialmente entre los mayores de 65 años. Según las Encuestas Nacional y Europea de Salud, la prevalencia del sedentarismo es mayor en este grupo de edad. Esto se debe a una combinación de factores, incluyendo la falta de acceso a programas de actividad física, la falta de motivación y la presencia de enfermedades crónicas. Sin embargo, esto se puede solucionar con pequeños cambios en el estilo de vida, como incorporar caminatas cortas y regulares.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que las personas mayores de 65 años realicen actividades encadenadas, como ejercicios de equilibrio, fuerza en intensidad moderada y 150 minutos semanales de actividad aeróbica. Esto puede reducir el riesgo de caídas, mejorar la movilidad y el ánimo, y aumentar la calidad del sueño. Además, la actividad física regular puede ayudar a prevenir o controlar enfermedades crónicas, como la diabetes y la hipertensión.
En lugar de enfocarse en acumular pasos, los mayores de 70 años deben priorizar la funcionalidad y la movilidad. Un plan de entrenamiento o actividad física debe ser personalizado y adaptado a las necesidades y capacidades individuales. La clave es encontrar un equilibrio entre la actividad física y el descanso, y no sentirse obligado a cumplir con una cifra determinada de pasos al día. Con un enfoque más relajado y flexible, es posible disfrutar de los beneficios de la actividad física sin sentirse estresado o agotado.
Además, es importante destacar que la actividad física no solo es beneficiosa para la salud física, sino también para la salud mental. La caminata regular puede ayudar a reducir el estrés y la ansiedad, mejorar el estado de ánimo y aumentar la sensación de bienestar. En un momento en el que la salud mental es cada vez más importante, la actividad física puede ser una herramienta valiosa para mantener la salud y la calidad de vida en la tercera edad.
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