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Descubren la misteriosa “flor del diablo” en la sierra de Tailandia

Botánicos hallan una nueva especie de Thismia en la sierra de Tailandia y alertan sobre su vulnerabilidad.

Un equipo mixto de botánicos de la Universidad Chulalongkorn y la Universidad Príncipe de Songkla dio a conocer una especie nunca antes descrita en el Parque Nacional Thong Pha Phum, en el occidente de Tailandia. La planta, que no posee hojas y muestra una flor negra con forma de cuerno, recibió el nombre científico Thismia daemona y ya fue publicada en la revista PhytoKeys.

Un hallazgo inesperado en la sierra

Lo sorprendente del descubrimiento no es solo la novedad taxonómica, sino el lugar donde apareció. Mientras la mayoría de los miembros del género Thismia se desarrollan en selvas bajas y húmedas, esta población se ubicó a casi 1.000 metros de altitud, en un bosque montano perennifolio que se seca parcialmente durante el año. Ese contraste amplía la cartografía de un grupo que hasta ahora se conocía solo en Malasia peninsular, Borneo y Sumatra.

Una flor que parece sacada de un mito

Los investigadores describen la estructura como una cúpula negra coronada por apéndices en forma de cuerno; la base muestra tonos rojizos y anaranjados que recuerdan a los ojos brillantes de un demonio. De ahí nació el apodo popular “flor del diablo”. La especie carece de hojas y depende de una relación micorrízica con hongos del suelo para obtener nutrientes, lo que la mantiene oculta bajo la hojarasca y dificulta su detección.

Riesgos y urgencia de su protección

Hasta la fecha se han contado menos de 50 ejemplares, distribuidos en una zona menor que una cancha de fútbol dentro del parque. Esa escasez llevó a los científicos a catalogarla provisionalmente como en peligro crítico de extinción. El constante flujo de turistas al parque eleva el riesgo de dañar ese microhábitat tan restringido, pues cualquier pisada fuera de lugar puede comprometer la red de hongos que sustenta a la flor.

La comunidad local como guardián

El investigador Sahut Chantanaorrapint, de la Universidad Príncipe de Songkla, insiste en que la protección de Thismia daemona depende de la participación de los vecinos que habitan cerca. Propone un modelo que combine la UNESCO y el programa “El hombre y la biosfera”, impulsando ecoturismo sostenible y fomentando el orgullo por el patrimonio natural. Según él, si la gente se siente parte del cuidado, el microhábitat tendrá más chances de sobrevivir.

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