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EE.UU. intensifica la presión sobre Irán y busca el aval del G20 para nuevas sanciones

EE.UU. quiere que el G20 respalde una serie de sanciones que buscan aislar financieramente a Irán.

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, informó este domingo que el gobierno norteamericano impondrá esta semana sanciones contra otro banco iraní, en el marco de una campaña para cerrar los últimos resquicios financieros que permiten a Teherán sortear el aislamiento internacional. La medida se anunció justo antes de la cumbre del G20 en Asheville, Carolina del Norte, donde Washington intentará convencer a las principales economías del planeta de sumarse a la estrategia de presión económica contra Irán.

El “Día D” económico y la vuelta a la diplomacia coercitiva

Tras seis meses de enfrentamientos que incluyeron ataques con drones y disparos de misiles, la administración Trump cambió el foco de la ofensiva militar a una serie de sanciones masivas. Bessent describió la acción como una “violencia financiera” y aseguró que Washington está demostrando a Irán que conoce a sus responsables y que la presión debe cesar. El llamado “Día D económico” busca cortar los últimos canales que el régimen iraní utiliza para eludir las restricciones internacionales.

Tensión en el estrecho de Ormuz y respuestas iraníes

En las últimas horas la situación se volvió a calentar cuando fuerzas estadounidenses derribaron lanzacohetes iraníes en el estrecho de Ormuz, la primera intervención militar en esa zona en un mes. Irán, por su parte, afirmó haber atacado instalaciones militares estadounidenses en Jordania y en los Emiratos Árabes Unidos, alimentando una espiral de represalias que complica la agenda de sanciones que Washington pretende llevar adelante.

China, el último obstáculo comercial

El mayor escollo para una política de sanciones más agresiva es la relación comercial que mantiene Irán con China, su principal comprador de petróleo y socio estratégico. Bessent adelantó que mantendrá conversaciones con sus homólogos chinos durante el G20 y que “todas las opciones están sobre la mesa” para sancionar a Beijing si persiste su compra de crudo iraní. Rechazó la idea de que Washington sea reacio a enfrentar a China, calificándola de “narrativa completamente falsa”.

Cautela en la aplicación de sanciones

La primera medida oficial de la nueva campaña se dio el viernes pasado, cuando el Departamento del Tesoro propuso una regulación que habría prohibido a la sucursal de Banque Misr en los Emiratos Árabes Unidos el acceso al sistema financiero estadounidense. Sin embargo, el Congreso republicano mostró reticencia a sancionar al banco egipcio, temiendo dañar relaciones comerciales estratégicas. Esa cautela se extiende a otras economías como India, que también mantiene vínculos con Teherán, limitando la capacidad de Washington para aplicar sanciones de amplio alcance.

Repercusiones para la economía mundial y el mercado del crudo

El estrecho de Ormuz es una de las rutas más transitadas del planeta para el comercio de petróleo; cualquier interrupción repercute directamente en los precios internacionales y la disponibilidad de energía. Por eso, la posición de China como comprador principal del crudo iraní se vuelve un punto de fricción crucial. Si EE.UU. logra aislar a Irán sin desencadenar una escalada militar mayor, podría reforzar su liderazgo en la arena económica; de lo contrario, el riesgo de desestabilizar los mercados y generar tensiones con potencias emergentes se vuelve palpable.

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