EE. UU. ofrece apoyo humanitario a Colombia después del devastador terremoto
La asistencia humanitaria de Estados Unidos busca apoyar a Colombia en la búsqueda de sobrevivientes y la reconstrucción del país.

EE. UU. ofrece apoyo humanitario a Colombia después del devastador terremoto
El terremoto de magnitud 7,4 que azotó la región del Chocó, en la costa del Pacífico colombiana, dejó una huella profunda en la nación. La administración estadounidense, a través del secretario de Estado Marco Rubio, ha expresado su disposición a brindar asistencia humanitaria a Colombia en respuesta al desastre.
El epicentro del sismo se ubicó en San José del Palmar, un pequeño pueblo en el departamento del Chocó. El terremoto sacudió con fuerza la región cafetera y la costa del Pacífico, y se sintió en Bogotá, la capital del país, así como en zonas de Ecuador y Panamá.
La crisis humanitaria se intensificó en varias ciudades del interior de Colombia, donde la gente tuvo que rezar en la calle por la seguridad de sus familias y amigos. En Quibdó, la ciudad más cercana al epicentro, la gente se reunió en la calle, abrumada por el pánico y la incertidumbre. El odontólogo Julián Peña relató el efecto del temblor con una frase que resume el desconcierto de las primeras horas: “La gente rezaba en la calle. Fue abrumador”.
En Cali, la segunda ciudad más grande del país, vecinos y voluntarios se unieron para las tareas de rescate frente a edificios destruidos. Andrés Felipe Mejía, uno de los ciudadanos que participaban en la remoción de escombros, describió la urgencia del momento con otra escena directa: “Sacaron a un hombre y a un bebé, pero la esposa todavía está ahí dentro”.
El presidente Abelardo de la Espriella, quien asumió el cargo apenas tres días antes del desastre, decretó el estado de emergencia y aseguró que el país afrontaría la situación de manera conjunta. El temblor interrumpió actividades en buena parte del territorio: seis aeropuertos suspendieron operaciones y todos los próximos partidos del fútbol profesional quedaron postergados.
La respuesta internacional comenzó a tomar forma pocas horas después del sismo. Además del pronunciamiento de Estados Unidos, también hubo mensajes y ofertas de asistencia de la Unión Europea, Israel, México, Ecuador y Francia. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, comunicó la activación de Copernicus, el sistema satelital del bloque, para apoyar la localización de daños y el trabajo de rescate.
El respaldo de la Casa Blanca se produjo en un momento de sintonía política entre ambos gobiernos. El viernes anterior, Estados Unidos había saludado la investidura de De la Espriella y anunció su intención de destinar 1.000 millones de dólares a Colombia dentro de un paquete de seguridad. Tras el terremoto, esa relación bilateral quedó atravesada por una prioridad inmediata: la asistencia humanitaria en un país que aún busca sobrevivientes entre los escombros.
La asistencia humanitaria de Estados Unidos incluye la provisión de alimentos, agua, medicinas y equipo de rescate, así como la despliegue de personal de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) para apoyar la respuesta humanitaria en el terreno.
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