El terremoto de Colombia que duró una eternidad: Un estudio de fondo sobre la sismicidad en el país
Un estudio de fondo sobre la sismicidad en Colombia y la importancia de la profundidad y la localización en el impacto humano de los sismos

El terremoto de Colombia que duró una eternidad: Un estudio de fondo sobre la sismicidad en el país
El 10 de agosto de 2026, Colombia vivió uno de los episodios sísmicos más intensos de su historia reciente. Un terremoto de magnitud 7.4 sacudió a buena parte del país a las 07:34 a. m., con un epicentro localizado a escasos 5 kilómetros al este de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, a una profundidad situada entre 96 y 120,5 kilómetros. Este evento fue percibido en una extensión tan amplia que afectó no solo a Colombia, sino también a regiones de Venezuela, Ecuador y Panamá.
Un terremoto de características únicas
El sistema Pager del Usgs emitió alerta naranja, indicando la probabilidad de víctimas y la necesidad de una respuesta regional o nacional. Ciudadanos de múltiples regiones describieron el movimiento como el temblor más prolongado que han experimentado. El análisis técnico determinó que la magnitud de momento (Mw) fue de 7.4, con una duración de ruptura media de 12,5 segundos.
La subducción de la Placa de Nazca
El Servicio Geológico Colombiano explicó que la sismicidad en el occidente del país responde a la dinámica natural de subducción de la Placa de Nazca. En este sector, la placa oceánica avanza bajo el continente a una velocidad de 55-60 milímetros por año, acumulando presión y energía que, eventualmente, se libera en forma de terremotos. La geometría de la placa bajo Colombia es particularmente compleja, con zonas de desgarre y cambios en el ángulo de buzamiento, lo que favorece la concentración de esfuerzos y la ocurrencia de sismos de gran magnitud.
Antecedentes similares
La historia sísmica del occidente colombiano registra eventos de gran envergadura, tanto en la interfaz como dentro de la placa subducida. Entre los antecedentes se cuentan el terremoto de Tumaco de 1906 (Mw 8.8) y el de 1979 (Mw 8.2), ambos generadores de tsunamis, así como el sismo de Murindó de 1992 (Mw 7.2) y el del Chocó de 1995 (Mw 6.6), este último en una zona cercana al evento de 2026. En contraste, el terremoto del Eje Cafetero de 1999 (Mw 6.2), aunque menor en magnitud, provocó cerca de 1.200 víctimas debido a su menor profundidad y localización bajo áreas densamente pobladas.
La importancia de la profundidad y la localización
El momento sísmico liberado por el terremoto de 2026 fue 25 veces mayor que el del Chocó de 1995 y 150 veces más alto que el del Eje Cafetero de 1999. Esta comparación resalta cómo la profundidad y localización influyen en el impacto humano de los sismos, más allá de la energía liberada. El estudio de estos eventos nos permite comprender mejor la sismicidad en Colombia y prepararnos para futuros desastres naturales.
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