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Humanidades al frente: Jack Clark de Anthropic defiende carreras no técnicas en la era de la IA

El cofundador de Anthropic defiende que la formación humanista será más valiosa que la programación en un mercado dominado por la IA.

Humanidades al frente: Jack Clark de Anthropic defiende carreras no técnicas en la era de la IA

En la jornada del martes pasado, el cofundador de la startup de inteligencia artificial Anthropic, Jack Clark, tomó el podio de la conferencia Semafor World Economy 2026 en Nueva York y dejó claro que su formación en literatura inglesa y escritura creativa fue la pieza clave para abrirse paso en el mundo tech. “Soy licenciado en literatura, y eso me dio la capacidad de leer los relatos que la sociedad se cuenta sobre el futuro”, declaró frente a una audiencia de ejecutivos, académicos y periodistas.

Una visión humanista para entender la IA

Clark explicó que el estudio de narrativas y contextos históricos le permite descifrar los mitos que la gente construye alrededor de la inteligencia artificial. Según él, la IA no solo procesa datos, sino que también empieza a generar los cuentos que modelarán decisiones políticas y de consumo. “Cuando entendés de historia, sabés que los grandes cambios siempre vienen acompañados de historias que la gente necesita creer”, sostuvo con un toque de ironía típica del laburo de la industria.

Los números que ponen en jaque al modelo STEM

Los datos oficiales siguen mostrando un crecimiento sostenido de la matrícula en carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. El NCSES indica que entre 2000 y 2015 la inscripción en posgrados de ciencia e ingeniería subió más de un tercio, y que entre 2013 y 2023 el empleo en sectores STEM creció un 26 % frente al 9 % del resto de la economía. Sin embargo, un informe interno de Anthropic, liderado por Maxim Massenkoff y Peter McCrory, advierte que la IA podría automatizar hasta el 94 % de las tareas vinculadas a computación y matemáticas.

En palabras del propio CEO de Anthropic, Dario Amodei, “la IA tiene el potencial de eliminar la mitad de los puestos de nivel inicial en áreas administrativas”. Aunque después matizó la cifra, la advertencia generó debate sobre la vulnerabilidad de los perfiles puramente técnicos frente a la automatización.

Qué habilidades buscará el mercado

Para Clark, la clave no está en saber programar más rápido, sino en formular preguntas que abran nuevas perspectivas. “Lo que realmente vale es la capacidad de cruzar disciplinas y de preguntar el ‘por qué’ detrás de cada algoritmo”, subrayó. En esa línea, Boris Cherny, creador de Claude Code, comentó que “la programación está prácticamente resuelta” y que el título de “ingeniero de software” podría perder relevancia en los próximos años.

Aunque Clark reconoce que todavía no hay pruebas contundentes de despidos masivos provocados por la IA, advierte que los empleos de posgrado en sectores como finanzas y consultoría podrían sentir la presión primero, sobre todo en roles que se limitan a ejecutar rutinas predefinidas.

Señales de un regreso de las humanidades

Los últimos datos del Banco de la Reserva Federal de Nueva York muestran que la tasa de desempleo entre graduados recientes alcanzó el 5,7 % en junio, superando el 3,6 % de 2019. Frente a esa realidad, muchos jóvenes están optando por carreras técnicas y vocacionales; la matrícula en programas de universidades comunitarias subió un 16 % el año pasado, según el National Student Clearinghouse.

Al mismo tiempo, voces de la industria tecnológica, como la científica jefe de Microsoft, Jaime Teevan, recalcan que la formación en humanidades sigue siendo esencial para desarrollar habilidades blandas que la IA no puede replicar: flexibilidad, pensamiento crítico y la capacidad de cuestionar supuestos. Michael Oakes, de la Universidad Case Western Reserve, añadió que el mercado laboral está premiando a quienes pueden navegar contextos culturales complejos y ejercer razonamiento riguroso.

En definitiva, la movida de Clark y de varios líderes tech sugiere que el futuro del laburo no será solo código, sino también la capacidad de contar y reinterpretar historias que guíen la evolución de la IA.

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