La historia del futbolista que era una promesa argentina y ahora es repartidor

El trayecto del fútbol profesional suele venderse como una autopista directa hacia el éxito y la estabilidad económica, pero la realidad del planeta fútbol es mucho más compleja e impredecible. Por caso, Matías Rosso irrumpió en el escenario futbolístico como una de las grandes apariciones jóvenes de Chacarita Juniors, club en el que fue pieza clave para lograr el ansiado ascenso al Nacional B (hoy Primera Nacional).
Sus destacadas actuaciones en el conjunto de San Martín despertaron el interés de Estudiantes de La Plata, institución que en 2015 concretó su incorporación a un plantel repleto de figuras bajo la conducción técnica de Mauricio Pellegrino. En el Pincha, Rosso cumplió el sueño de todo jugador al disputar ocho encuentros oficiales, seis por el torneo local y dos por la Copa CONMEBOL Libertadores, compartiendo vestuario con referentes de la talla de Guido Carrillo.
Tras su etapa por el conjunto platense, el atacante emprendió una búsqueda constante de continuidad que lo llevó a vestir las camisetas de Aldosivi, Estudiantes de Buenos Aires, un segundo ciclo en Chacarita y un paso por Gimnasia y Tiro de Salta.
Sin embargo, la irregularidad y la falta de espacio en el mercado complicaron su consolidación profesional. El impacto definitivo llegó con el parate generalizado por la pandemia de COVID-19 en 2020, evento que interrumpió abruptamente su carrera y lo dejó sin club, obligándolo a planificar un nuevo camino laboral fuera del ambiente futbolístico a los 32 años.
LA HISTORIA DE MATÍAS ROSSO
Para la inmensa mayoría de los jugadores, la elite es un pasaje breve y sumamente exigente donde una mala racha, las lesiones o un contexto desfavorable pueden alterar drásticamente el rumbo planificado. La brecha entre tocar el cielo con las manos y tener que empezar de cero es, muchas veces, mucho más estrecha de lo que el espectador imagina. Lejos de la alta competencia, Rosso decidió ganarse la vida como repartidor mediante aplicaciones de envíos a domicilio en las mismas calles platenses donde alguna vez vistió los colores del León.
A través de un emotivo mensaje en sus redes sociales, acompañado por la imagen de su moto y la mochila de trabajo, el exfutbolista repasó con orgullo su trayectoria, “Jugué en Primera División, llegué a jugar una Libertadores en Estudiantes, ascendí al Nacional B con Chacarita, tengo más de 15 goles y acá estamos”, publicó en sus redes con su moto de fondo y una mochila de una app de pedidos en la espalda. “Prohibido rendirse”, añadió además del emoji de fuerza y otro de las manos reazando.
Su presente expone la dura realidad de muchos atletas tras el retiro y destaca una ejemplar lección de esfuerzo para afrontar la vida con la cabeza en alto.





