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La presencia de drones iraníes en Cuba: Un desafío para la seguridad nacional estadounidense

La presencia de drones iraníes en Cuba plantea un desafío para la seguridad nacional estadounidense y tiene implicaciones regionales y globales.

La presencia de drones iraníes en Cuba: Un desafío para la seguridad nacional estadounidense

La administración de Donald Trump ha anunciado que investiga la posible presencia de drones iraníes en la isla caribeña de Cuba, lo que ha generado una gran tensión entre ambos gobiernos. El presidente estadounidense aseguró que su gobierno no permitirá que la isla almacene armamento iraní y que actuará en breve si confirma la presencia de estos sistemas.

La noticia se dio a conocer poco después de que el secretario de Estado, Marco Rubio, anunciara que Washington continuará con el uso de todas las herramientas a su disposición para impulsar reformas políticas y económicas en Cuba y poner fin a décadas de represión e incompetencia económica de su régimen comunista.

Según el informe publicado por Axios, Cuba ha incorporado más de 300 drones militares de origen ruso e iraní desde 2023, lo que ha generado una gran preocupación en Estados Unidos. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) analizan un eventual uso de estos sistemas contra objetivos militares estadounidenses, como la Base Naval de Guantánamo o instalaciones en Cayo Hueso.

El régimen cubano invocó el derecho a la legítima defensa, aunque no negó la posesión de estos sistemas. El canciller Bruno Rodríguez advirtió que habrá un ‘baño de sangre’ si Washington ejecuta una acción militar contra la isla. La amenaza de sangre es un recordatorio de la historia de violencia y represión que ha caracterizado la relación entre Cuba y Estados Unidos durante décadas.

De acuerdo con el portal El Toque, el interés de las FAR por los drones antecede a 2023 y responde a una política de cooperación militar con Irán, Rusia, Bielorrusia, Argelia, Venezuela y Vietnam. El medio también señala que existen indicios de que la industria militar del régimen desarrolló capacidad para ensamblar y modificar estos equipos.

Uno de los primeros antecedentes documentados data de 2012, cuando el entonces director de la empresa bielorrusa Minsk Aircraft Overhaul Plant, Yevgeny Vaitsekhovich, informó sobre un proyecto conjunto con la dictadura cubana para ensamblar drones Sterkh-BM. En 2024, el ministro de las FAR, Álvaro López Miera, visitó instalaciones militares en Bielorrusia donde inspeccionó modelos Irkut, Orlan, Supercam, Formula, VR-12, Moskit y Busel.

Según Axios, no existe evidencia pública sobre los modelos exactos incorporados por las FAR, aunque las fuentes consultadas apuntan a sistemas similares a los utilizados en la guerra de Ucrania, entre ellos los iraníes Shahed-136, Arash-2 y Mohajer-6, además del ruso Geran-2.

La presencia de drones iraníes en Cuba no solo plantea un desafío para la seguridad nacional estadounidense, sino que también tiene implicaciones regionales y globales. La cooperación militar entre Cuba y Irán es un ejemplo de cómo los actores no tradicionales pueden influir en la dinámica de seguridad en la región. La respuesta de Estados Unidos a esta situación será crucial para determinar el curso de los acontecimientos en la región.

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