Tecnología

Meta patenta gafas que leen caras y emociones en tiempo real

La nueva patente de Meta convierte unas gafas en una cámara que decide qué momento grabar según la expresión de los presentes.

Meta registró esta semana una patente que convierte unas gafas estilo Ray‑Ban en una cámara inteligente capaz de reconocer a las personas que aparecen en la escena y decidir al instante cuál momento merece ser capturado. La solicitud, presentada ante la oficina de patentes de EE. UU., describe un dispositivo que envía imágenes en vivo a un asistente de inteligencia artificial para combinar reconocimiento facial, análisis de expresiones, seguimiento de la mirada y detección de objetos.

Cómo opera la cámara inteligente

El documento, titulado “Cámaras inteligentes habilitadas por sistemas de asistencia”, indica que el proceso se divide en dos capas. Primero, la IA identifica los rostros mediante algoritmos biométricos y asigna una etiqueta a cada individuo. Después, evalúa gestos, miradas y movimientos para determinar cuál de los presentes genera mayor interés. El sistema genera clips etiquetados por persona y acción, que pueden enviarse al móvil o reproducirse directamente en las gafas.

Ejemplo práctico en una cena

En la patente se ilustra a un usuario con unas gafas de realidad aumentada durante una cena familiar. El asistente reconoce a la esposa del usuario, le otorga prioridad de enfoque y difumina al resto del grupo. Si dos comensales se ríen, el algoritmo los destaca como el punto más relevante de la escena, creando un clip breve que se guarda automáticamente.

Reacciones y temores sobre la privacidad

La solicitud menciona controles de privacidad, pero la historia reciente de Meta genera sospechas. La empresa ya enfrentó demandas por uso no autorizado de datos biométricos y, en 2024, eliminó más de mil millones de plantillas faciales tras la presión de reguladores y ONG. En junio de 2026, la revista WIRED descubrió un módulo llamado NameTag dentro de la app Meta AI que convertía los rostros captados por las Ray‑Ban Meta en firmas biométricas y los comparaba con una base de datos, almacenando localmente los que no reconocía. Ante la polémica, Meta retiró gran parte de esa funcionalidad.

Antecedentes legales de la compañía

Meta ha pagado 1.400 millones de dólares por el uso no autorizado de datos biométricos y ha sido obligada a borrar millones de plantillas faciales. Según fuentes, la empresa habría licenciado la tecnología de reconocimiento facial a la firma ROC, capaz de manejar diez millones de plantillas. La aparición de una nueva patente aviva el debate entre defensores de la privacidad y la compañía, que parece estar preparando una herramienta más sofisticada para sus gafas de realidad aumentada.

En Argentina, la discusión cobra fuerza en el marco de la Ley de Protección de Datos Personales (Ley 25.326) y los proyectos de regulación de inteligencia artificial que buscan limitar el rastreo visual sin consentimiento explícito. Expertos advierten que, sin una normativa clara, tecnologías como la descrita podrían escalar rápidamente y generar un nuevo nivel de vigilancia en espacios públicos y privados.

Mientras tanto, los entusiastas de la realidad aumentada ven en la patente una oportunidad para crear experiencias más inmersivas, desde eventos deportivos hasta clases universitarias. El reto será equilibrar la innovación con el respeto a la privacidad, una movida que ya está marcando la agenda de reguladores, usuarios y la propia Meta.

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