Bolivia despliega fuerzas armadas en San Ignacio de Velasco tras una ola de homicidios
El Gobierno envía tropas y drones a la zona fronteriza tras una escalada de violencia que dejó cuatro muertos.

El martes el Gobierno de Bolivia movilizó unidades de la Fuerza Especial F10 y efectivos policiales a San Ignacio de Velasco, en la provincia de Santa Cruz, para frenar una escalada de violencia que cobró cuatro vidas en menos de 24 horas.
Los crímenes que encendieron la alerta
El lunes dos hombres de apariencia extranjera irrumpieron en una casa donde dos jóvenes mostraban productos en una transmisión en vivo por TikTok. Tras registrar imágenes, los agresores dispararon sin mediar palabra, dejando a los dos jóvenes muertos en el mismo lugar. El domingo se registraron otros dos homicidios en domicilios distintos de la misma localidad, completando una cadena de hechos que obligó a la municipalidad a solicitar ayuda inmediata al Ejecutivo nacional.
Respuesta militar y policial
El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, anunció que, en coordinación con el comandante general de las Fuerzas Armadas, se envió la unidad F10 y equipos policiales especializados. La medida, respaldada por el estado de excepción que rige en la zona, tiene como objetivo “recuperar la soberanía” de un territorio que, según el ministro de Gobierno Marco Antonio Oviedo, había quedado sin presencia estatal durante más de veinte años.
Los refuerzos están realizando patrullajes tanto en el entorno urbano como en los puntos críticos de la frontera con Brasil, empleando drones para reforzar los controles terrestres. La Policía Nacional abrió investigaciones para determinar si los homicidios guardan relación con el narcotráfico o con disputas entre organizaciones criminales transfronterizas.
Violencia en la zona fronteriza
San Ignacio de Velasco se encuentra a pocos kilómetros del cruce binacional con Corumbá, Brasil, y ha sido históricamente una ruta estratégica para el contrabando de drogas, armas y personas. En los últimos años la actividad de cárteles que operan en la triple frontera Bolivia‑Brasil‑Paraguay se intensificó, generando una percepción de impunidad y temor entre los vecinos.
El presidente Rodrigo Paz, durante un acto en Okinawa Uno, expresó su solidaridad con las familias de las víctimas y reiteró el compromiso del Estado de enfrentar a las organizaciones criminales internacionales que operan en territorio boliviano. Según fuentes oficiales, se está elaborando un plan a largo plazo que combinará la presencia militar con el fortalecimiento de la justicia y la cooperación bilateral con Brasil.
Impacto social y perspectivas
Los habitantes de San Ignacio de Velasco describen una atmósfera de incertidumbre; muchos temen salir a la calle después del anochecer y denuncian la falta de respuestas efectivas durante años. La llegada de las fuerzas especiales ha sido recibida con una mezcla de alivio y escepticismo, pues la comunidad espera que la presencia estatal sea sostenida y no solo una respuesta puntual.
Expertos en seguridad de la región advierten que la solución pasa por una política integral que incluya desarrollo económico, inversión en infraestructura y la generación de oportunidades laborales que reduzcan la dependencia de actividades ilícitas. Mientras tanto, la investigación de la Fiscalía continúa y, aunque se sospecha de la posible participación de ciudadanos brasileños, aún no se ha publicado una identificación oficial de los agresores.
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