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Cierre del oleoducto este‑oeste saudí deja al descubierto una vulnerabilidad que podría recortar 4 % del crudo mundial

El corte del oleoducto saudí tras un ataque de drones amenaza con reducir 4 % del suministro mundial de crudo.

Arabia Saudí detuvo este viernes el flujo del gigantesco oleoducto este‑oeste después de que drones lanzados por los hutíes dañaran una de sus secciones críticas. La medida dejó sin salida a millones de barriles que, de mantenerse la interrupción, podrían suponer hasta un 4 % del suministro global de crudo.

Impacto inmediato sobre el mercado internacional

La pérdida de varios millones de barriles diarios se suma a una escasez que ya había impulsado los precios del combustible a máximos históricos. Con la reducción de la oferta, la inflación en gran parte del mundo se acelera y los bonos del Tesoro estadounidense alcanzan rendimientos que no se veían desde la crisis de 2008.

Tiempo estimado para volver a bombear

Las fuentes consultadas por Reuters no coinciden en la duración de los trabajos. Un informe sitúa la reparación entre cinco y seis semanas, mientras otro apunta a la posibilidad de reanudar el bombeo de forma parcial antes de concluir los arreglos definitivos. El gobierno saudí y el Ministerio de Energía no respondieron de inmediato a los pedidos de comentario.

Reservas limitadas en los puertos rojos

Con el conducto fuera de servicio, el puerto de Yanbu solo dispone de reservas para mantener exportaciones entre cinco y siete días. Sus tanques almacenan unos 35 millones de barriles, cifra que se agota rápidamente. Los puertos egipcios de Ain Sukhna y Sidi Kerir pueden guardar 18 y 20 millones de barriles respectivamente, suficiente para varios días más, pero sin posibilidad de recarga mientras el oleoducto siga inoperativo.

Contexto bélico y sus repercusiones en el Mar Rojo

El ataque se enmarca dentro de la presión creciente sobre el estrecho de Ormuz, donde los flujos de crudo saudí se redujeron a entre 6 y 9 millones de barriles diarios. Arabia Saudí informó a la OPEP que su producción cayó a 6,2 millones de barriles diarios en agosto, frente a los 10,9 millones de febrero, antes de que estallara el conflicto. Además, los hutíes tomaron el control de una isla estratégica en la desembocadura del Mar Rojo, complicando la seguridad de los envíos y generando una nueva capa de incertidumbre para los exportadores.

Repercusiones para la economía argentina y el consumidor local

En Argentina, la noticia se traduce en una presión adicional sobre los precios del diesel y la nafta, que ya arrastran a la población a la búsqueda de alternativas de transporte. Los importadores de combustible vigilan de cerca la evolución del conflicto, conscientes de que cualquier alargamiento del corte podría repercutir en la balanza comercial y en la disponibilidad de divisas para la compra de crudo internacional.

Mientras tanto, los analistas advierten que la vulnerabilidad de infraestructuras críticas como el oleoducto este‑oeste abre la puerta a una mayor volatilidad en los mercados energéticos. La comunidad internacional observa con atención los próximos movimientos diplomáticos y militares, pues la capacidad de reparar el tramo dañado y restablecer el flujo de petróleo será clave para contener la escalada de precios.

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