Consejo Directivo de la Facultad de Artes revive la memoria en La Perla
La Facultad de Artes aprueba el nombre Raymundo Gleyzer y crea una comisión para recuperar legajos de la dictadura.
El lunes pasado el Consejo Directivo de la Facultad de Artes de la UNC se trasladó al Espacio de Memoria “La Perla”, el antiguo centro clandestino de detención de la última dictadura, para celebrar una sesión extraordinaria que combinó decisiones institucionales con un acto de recuerdo colectivo.
Un acto de recuerdo en el antiguo centro de detención
La Perla, cuyo ladrillo visto recuerda a una escuela rural, fue escenario de torturas, desapariciones y asesinatos durante los años más oscuros de la historia argentina. Hoy funciona como monumento a la memoria y como aula viva donde la historia se vuelve palpable. Los guías del sitio ofrecieron una visita guiada que, según los presentes, permite “poner la historia en el cuerpo”.
Decisiones que renuevan la memoria
Durante la reunión se aprobó el nuevo nombre del Centro de Conservación, Documentación Audiovisual y Cinemateca: “Raymundo Gleyzer”, en honor al periodista y militante cultural desaparecido en 1976. Además, se creó una Comisión para la Restitución de Legajos de personas detenidas‑desaparecidas y asesinadas dentro de la Facultad de Artes, con el objetivo de recuperar archivos que aún permanecen ocultos.
Testimonios que marcaron la jornada
La decana Alicia Cáceres abrió la sesión con palabras que resaltaron la responsabilidad de la universidad en la defensa de los derechos humanos. En el mismo momento, la ex decana Ana María Mohaded, quien fue secuestrada y torturada en La Perla, tomó la palabra. Su testimonio, cargado de dolor y esperanza, incluyó la lectura de un poema dedicado a su compañero desaparecido y una reflexión sobre cómo el arte transforma el sufrimiento en resistencia.
Entre los asistentes también estuvieron Tamara Pez, secretaria de Derechos Humanos y Diversidad de la Provincia; María Cristina, directora del Archivo Provincial de la Memoria; Noel Tabera, directora del Espacio para la Memoria La Perla; Guadalupe Mías, coordinadora del Observatorio de Derechos Humanos de la UNC; Andrea Bocco, vicedecana de Filosofía y Humanidades; y Ludmila da Silva Catela, directora del Programa de Derechos Humanos de la Facultad.
Palabras que resuenan
Noel Tabera subrayó la transformación del lugar: “Convertir un sitio de horror en un espacio de vida es una conquista lograda con años de lucha conjunta entre la universidad y la Comisión Provincial de la Memoria”. Tamara Pez, en representación del gobierno provincial, insistió en que la política de memoria debe ser transversal y formar parte de la agenda pública para fortalecer la reparación colectiva.
Cierre con nombre y compromiso
Al concluir la sesión, la ex decana Mohaded nombró a treinta estudiantes y docentes que fueron detenidos en La Perla, la mayoría aún desaparecidos, y declaró que sus voces siguen presentes en el Consejo Directivo: “Aquellos que intentaron borrarnos hoy están aquí, representados y escuchados”. La jornada dejó en claro que la Facultad de Artes no solo conserva la historia, sino que la hace presente para que nunca se repita.
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